Bagdad.- Kataib Hizbulá, considerada una de las milicias proiraníes más poderosas de Irak, rechazó este lunes los planes del Gobierno iraquí para desarmar a las facciones armadas y aseguró que, por el contrario, ampliará su arsenal, en medio del aumento de las tensiones regionales.
El pronunciamiento fue realizado por el secretario general del grupo, Abu Hussein al Hamidawi, quien afirmó que los recientes bombardeos de Estados Unidos y Arabia Saudí contra posiciones de milicias afines a Irán en territorio iraquí han marcado «un peligroso precedente» que podría abrir una nueva etapa de conflicto en Oriente Medio.
Según el líder de la organización, esta situación obliga a la llamada «resistencia» a mantener sus armas, fortalecer su capacidad militar y expandir su arsenal para hacer frente a futuras amenazas.
Kataib Hizbulá forma parte de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), una coalición de grupos armados integrada formalmente en las Fuerzas Armadas iraquíes, aunque varias de sus facciones actúan con autonomía pese a los intentos del Gobierno de controlar sus operaciones. La organización, además, está catalogada como grupo terrorista por Estados Unidos.
La milicia también integra la denominada Resistencia Islámica en Irak, una alianza de grupos proiraníes creada en octubre de 2023 tras el inicio de la guerra en Gaza y a la que se atribuyen numerosos ataques contra intereses estadounidenses en Oriente Medio.
Asimismo, esta coalición ha sido señalada por presuntamente lanzar ataques desde territorio iraquí contra países del golfo Pérsico durante el actual conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
La declaración de Kataib Hizbulá se produce una semana después de que fuerzas estadounidenses y saudíes bombardearan posiciones de las Fuerzas de Movilización Popular en Irak, en respuesta a denuncias de Arabia Saudí sobre ataques con drones lanzados por supuestas milicias respaldadas por Irán contra instalaciones energéticas saudíes.
Tanto las Fuerzas de Movilización Popular como la Resistencia Islámica en Irak negaron cualquier participación en esos ataques.
El rechazo de Kataib Hizbulá al desarme representa un nuevo desafío para el Gobierno iraquí, que busca reducir el poder de las milicias en medio de las presiones de Washington para limitar la influencia de los grupos armados respaldados por Irán en el país.




