WASHINGTON.- El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, ha advertido a Cuba que no habrá «válvulas de escape» para evitar la presión de Washington en busca de cambios radicales en el país. Rubio enfatizó que Cuba ya no puede esperar a que pase el tiempo y que EE.UU. ceda en las medidas impuestas para forzar reformas económicas y políticas, especialmente dada la crisis endémica actual.
«Lo que intentamos enseñarles es que no hay válvulas de escape. Cada vez que crean un nuevo mecanismo para intentar librarse del cerco, simplemente lo bloqueamos», dijo Rubio a Axios en referencia a las recientes reformas del Gobierno cubano para incentivar el crecimiento del sector privado.
El secretario de Estado, quien es el primer jefe de la diplomacia estadounidense de origen latino, insistió en que Cuba no encontrará un nuevo «patrocinador» tras perder a Venezuela como aliado. Rubio añadió: «Sin duda, esta situación no va a desaparecer en los próximos dos años y medio».
La tensa situación en la nación insular se ha agudizado después de que fuerzas estadounidenses capturaran al depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro, un aliado cercano de Cuba. Esto llevó a Trump a imponer un bloqueo de crudo a la isla más grande del Caribe.
«Por primera vez en su historia, Cuba carece de dos elementos en los que siempre se había apoyado: un patrocinador externo y la falta de atención de Estados Unidos», señaló Rubio. El secretario afirmó que La Habana «no va a conseguir un patrocinador en los próximos dos años y medio».
Rubio, quien durante su carrera ha mantenido una oposición férrea al Gobierno comunista cubano, opinó que la paciencia y la perseverancia son conceptos perdidos en la actual política exterior y geopolítica estadounidense. «Confío en que, cuando termine esta Administración (en 2029), Cuba estará, como mínimo, en una trayectoria irreversible hacia un futuro diferente», vaticinó.
El día anterior, Rubio anunció nuevas sanciones contra entidades y altos funcionarios de las Fuerzas Armadas cubanas. Estas acciones incluyen medidas para forzar la salida del país de inversores extranjeros en sectores clave como la minería y el turismo.
Al mismo tiempo, la Administración Trump ha iniciado un diálogo con representantes de La Habana, entre ellos Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro.




