Política exterior

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Pocas veces he sentido tanta preocupación por la dirección de la política exterior dominicana como ahora.

Hemos tenido dictaduras y democracias, pero siempre entendí que hay un principio no negociable: la defensa de la soberanía nacional.

Por eso me preocupa la decisión del Gobierno de solicitar el retiro de diplomáticos cubanos sin ofrecer al país una explicación suficiente.

Defender las relaciones diplomáticas con Cuba no es defender al Gobierno cubano. Podemos criticar su sistema, su falta de libertades y su modelo económico. Pero una cosa es criticar a un gobierno y otra es convertirnos en instrumento de la política exterior de otra nación.

Cuba es un país hermano del Caribe, con vínculos históricos, culturales y humanos que van más allá de quien gobierne en La Habana.

¿Qué interés nacional justificó esta expulsión? Hasta ahora no lo sabemos.

No afirmo que Washington haya ordenado la medida. No hay evidencia pública para decirlo. Pero no podemos ignorar el contexto: Estados Unidos ha intensificado su presión contra Cuba y está reorganizando sus alianzas en el Caribe. Y justo en ese momento, República Dominicana toma una medida contra La Habana sin explicaciones claras.

¿Coincidencia? Quizás. ¿Razones de seguridad nacional? Quizás también. Pero entonces el Gobierno debe explicarlo. En democracia, la política exterior no puede manejarse con secretismo.

Las potencias defienden sus intereses. EE. UU. defiende los suyos, China los suyos, Rusia los suyos. ¿Quién defiende los intereses de República Dominicana?

No podemos exigir soberanía frente a Haití y al mismo tiempo renunciar a nuestra independencia diplomática cuando una potencia tiene un conflicto con un tercer país.

Podemos ser amigos de Estados Unidos sin ser enemigos de Cuba. Así actúan los países soberanos. Japón es aliado de EE. UU. a pesar de Hiroshima. Washington se sienta con Pekín a pesar de sus diferencias. La diplomacia existe precisamente porque los países piensan distinto.

El presidente Luis Abinader fue elegido para gobernar la República Dominicana, no para representar intereses extranjeros.

Si los diplomáticos expulsados atentaron contra nuestra seguridad nacional, que se diga. El silencio solo genera sospechas.

Nunca como ahora he sentido que nuestra política exterior está en manos de extranjeros. Es una vergüenza nacional. Antes quienes seguían agendas foráneas sentían vergüenza, ahora parece que sienten orgullo.

Adviertan los que creen que haciendo concesiones a una potencia les irá bien: están equivocados. Pregunten a quienes ya lo hicieron y cómo terminaron.

República Dominicana debe tener amigos en el mundo, pero no dueños.

Luis Castillo
Luis Castillo
Luis Castillo: es consultor comercial con más de 25 años de experiencia en ventas, mercadeo y desarrollo de negocios. Reside en Massachusetts, Estados Unidos, y escribe artículos de opinión sobre economía, políticas públicas, desarrollo, democracia y el papel de la diáspora dominicana. Sus análisis buscan promover el debate informado y aportar propuestas que contribuyan al fortalecimiento institucional y al desarrollo de la República Dominicana.

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