MÉXICO.- Rubén Rocha Moya, gobernador del estado de Sinaloa y acusado por la justicia estadounidense de nexos con el narcotráfico, tomó una nueva licencia indefinida a solo días de retomar su cargo. Esta decisión sigue a otra de casi cuatro meses que solicitó cuando la justicia de Estados Unidos pidió su arresto y extradición por supuestos vínculos con el poderoso cártel fundado por Joaquín «Chapo» Guzmán.
Este domingo, el Congreso de Sinaloa aceptó por voto unánime la separación del cargo de Rocha Moya y el lunes elegirá al gobernador interino. Yeraldine Bonilla, secretaria de Gobierno y quien ocupó el cargo durante la primera licencia, quedó encargada del puesto.
El viernes, tras el regreso de Rocha Moya, se desató un cataclismo político. Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de Ciudad de México y miembro del partido Morena al que pertenece Rocha Moya, criticó fuertemente la decisión.
«Es lo mejor para Sinaloa», dijo Sheinbaum a periodistas en un evento oficial. «No hablo con él desde la primera vez que pidió licencia».
«Tomó la decisión personal de regresar, también fue una decisión personal de retirarse», añadió la mandataria, quien la víspera criticó duramente las acciones del gobernador.
El sábado temprano, Sheinbaum escribió en X que «ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo» y de México. «El poder sin principios se vuelve arrogancia; el poder sin límites, abuso», añadió entonces sin citar nombres.
Es un distanciamiento inusual dentro del movimiento de izquierda que lidera el expresidente Andrés Manuel López Obrador, muy cercano al veterano gobernador de 77 años. Rocha Moya y otros nueve oficialistas son señalados por Estados Unidos de nexos con el cártel de Sinaloa.
Es la primera vez que políticos mexicanos en funciones son acusados por la justicia estadounidense de nexos con carteles de la droga. Sheinbaum está bajo presión del gobierno de Donald Trump, que ha dicho que el narcotráfico gobierna en México.




