Washington.- El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, insinuó este lunes que Canadá pudo tener motivaciones políticas al rechazar condiciones de un acuerdo comercial bilateral que Ottawa considera “inaceptables”. Según Greer, Washington intentó flexibilizar su propuesta para facilitar un entendimiento con Canadá, reduciendo a la mitad los aranceles sobre el acero y el aluminio y rebajándolos considerablemente para los automóviles y otros productos.
“Simplemente, querían más. No sé si se trataba de una cuestión política para ellos. Desde luego, no tiene sentido económico”, afirmó el funcionario estadounidense, quien vinculó esa posibilidad con las próximas elecciones parciales en Canadá.
Según Greer, Canadá manifestó hace aproximadamente un mes su disposición a negociar, propuesta que Estados Unidos aceptó con la intención de avanzar “de buena fe”. El representante comercial aseguró que Washington ofrecía a Ottawa el mejor acceso al mercado estadounidense entre todos los países del mundo.
El negociador sostuvo que ambas partes habían logrado avances importantes y que el martes por la noche incluso consideraban que existía una vía para alcanzar un acuerdo. Sin embargo, explicó que durante las horas finales de las conversaciones surgieron nuevos puntos de desacuerdo, debido a que los representantes canadienses solicitaron mayores concesiones que Estados Unidos no estaba dispuesto a aceptar.
El fracaso de las negociaciones provocó que entraran en vigor durante la madrugada del sábado nuevos aranceles estadounidenses del 50 % sobre unos 20.000 millones de dólares en productos procedentes de Canadá.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, calificó ese mismo día de “inaceptables” las condiciones adicionales planteadas por Washington antes de cumplirse el plazo para la entrada en vigor de los nuevos gravámenes. Carney consideró que las exigencias estadounidenses representaban un “error de cálculo” y advirtió que podían afectar la soberanía de Canadá, limitar su capacidad para negociar acuerdos comerciales con otros países y perjudicar sectores estratégicos, especialmente la industria automotriz.
Ante esta situación, el primer ministro anunció que Canadá responderá con medidas equivalentes y aplicará aranceles “dólar por dólar” a partir del 8 de septiembre. La decisión de Carney recibió respaldo de autoridades provinciales, sindicatos, medios de comunicación y sectores de la oposición. Entre quienes apoyaron la postura estuvo el líder conservador Pierre Poilievre, uno de los principales críticos del primer ministro.
La tensión aumentó este lunes después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara con elevar al 50 % los aranceles sobre todos los automóviles, camiones, piezas de automoción y acero procedentes de Canadá a partir del 1 de enero de 2027.
Las relaciones entre Washington y Ottawa se han deteriorado desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. El mandatario estadounidense ha impuesto nuevos aranceles a varios socios comerciales y ha reiterado su polémica referencia a Canadá como el “estado 51” de Estados Unidos, propuesta que Ottawa rechaza categóricamente.




