AI es el futuro el futuro es hoy

Date:

Getting your Trinity Audio player ready...

La inteligencia artificial no es el futuro de República Dominicana. Es su presente

Bill Gates, que vivió dos revoluciones tecnológicas — la computadora personal y la internet — ha sido claro en su carta The Year Ahead 2026: la inteligencia artificial ya permite producir más bienes y servicios utilizando menos mano de obra y si no se actúa a tiempo, puede agravar desigualdades económicas y sociales.

Su advertencia más dura no es técnica, es política: la humanidad no está preparada para la llegada de la IA a gran escala, no hay pérdida temporal de empleos que luego se recupere con crecimiento, sino unadisrupción estructural, y hasta hoynadie ha presentado todavía un plan creíble para gestionar esta transición

Al final, dice Gates, la IA será el mayor igualador o la peor fuente de injusticia. República Dominicana tiene que decidir, ahora, de qué lado quiere estar.

Durante décadas hemos crecido sobre siete pilares: turismo, servicios, comercio, construcción, zonas francas, agricultura y el sacrificio de nuestra diáspora. Cada uno de esos pilares puede ser transformado por la IA en los próximos cinco años. No en veinte. En cinco.

Y mientras las grandes economías discuten cómo gravar, regular y redistribuir la riqueza que creará la IA, nosotros seguimos atrapados — con razón — en la urgencia del día a día: luz, agua, delincuencia, tapones, educación, impuestos. Todos son problemas reales. Pero ninguno cambia las reglas del juego como este.

El peligro no es que no haya trabajo. Es que haya crecimiento sin trabajo.

Imaginemos la escena. Una empresa logística en Haina, una zona franca en Santiago, un call center en Santo Domingo, logran producir el doble con la mitad de empleados gracias a la automatización inteligente.

En una hoja de Excel, es éxito. En una familia dominicana, es desempleo.

Si esos trabajadores son capacitados y se insertan en empleos nuevos y mejores, el país gana. Si simplemente quedan fuera, tendremos una economía más rica y una sociedad más desigual. Exactamente lo que Gates nos pide evitar.

El tema que nadie quiere tocar: las remesas

Hay un punto que el gobierno debe poner sobre la mesa con urgencia y que casi nadie menciona.

Las remesas no son caridad. Son parte del modelo económico dominicano. Son la casa que se construye en Baní, la matrícula de la universidad en La Vega, el colmado que se surte en San Juan.

¿De dónde vienen? De dominicanos que en Estados Unidos, España e Italia trabajan en transporte, almacenes, servicios administrativos, contabilidad, atención al cliente, apoyo en salud.

Justamente los empleos de nivel inicial y medio que la IA está automatizando primero.

¿Qué pasará con la economía dominicana si en 10 o 15 años una parte de esos empleos se reduce o se precariza? La revolución de la IA puede convertirse, indirectamente, en una crisis de remesas. Y eso no está en ningún plan de desarrollo.

No nos falta talento. Nos falta estrategia.

República Dominicana no necesita construir el próximo Microsoft ni competir con Silicon Valley. Esa no es la pelea.

La pelea real es otra: ¿podemos usar la IA para multiplicar la capacidad del dominicano de a pie?

Un agricultor en Constanza que use IA para predecir plagas y negociar mejor precio. Un médico en un centro de atención primaria que use IA para apoyar diagnósticos. Una maestra en Azua que genere material personalizado para 40 niños con niveles distintos. Un pequeño hotel en Las Terrenas que compita con cadenas internacionales porque tiene marketing, traducción y atención 24/7 potenciados por IA. Un joven en Villa Mella que vende servicios de diseño o programación a clientes en Berlín sin tener que irse del país.

Ahí está la verdadera democratización tecnológica. Pero no ocurre sola.

No la enfrentaremos con una educación que aún lucha por garantizar lectura comprensiva, matemática básica y pensamiento crítico. Enseñar a usar ChatGPT no basta. Hay que enseñar a pensar con la tecnología, a cuestionarla, a verificarla, a producir valor con ella.

Lo que el gobierno debe hacer ya, no en 2030

1. Una Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial con rango de Estado. No puede ser tarea de un solo ministerio. Necesita al presidente, al sector eléctrico y telecomunicaciones, a Educación, Trabajo, Hacienda, Industria, a las universidades, al sector privado, a los sindicatos y a la diáspora. Con metas a 12, 36 y 60 meses y presupuesto asignado.

2. Electricidad y conectividad como infraestructura de IA. No hay inteligencia artificial sin energía estable y sin internet barato en todo el territorio. Cada apagón y cada comunidad sin fibra es un freno a la productividad futura.

3. Un plan masivo de reconversión laboral. Empezar por tres sectores: zonas francas, turismo y agro. No formar programadores masivamente, formar trabajadores aumentados por IA: supervisores de sistemas automatizados, técnicos en mantenimiento de robótica, gestores de experiencia turística potenciada, extensionistas agrícolas digitales.

4. Convertir la diáspora en nuestro laboratorio. Tenemos millones de dominicanos trabajando justo donde esta transformación está ocurriendo más rápido. Creemos una Red de Talento Dominicano Global: mentorías, transferencia de conocimiento, inversión en soluciones hechas para RD, retorno temporal de expertos.

5. Un nuevo contrato fiscal y social.Tenemos que responder preguntas incómodas hoy: si la IA produce más riqueza con menos trabajadores, ¿cómo se financia la Seguridad Social? ¿Quién paga impuestos? ¿Cómo sostenemos la capacitación permanente? ¿Qué datos del país pueden usarse y cuáles no? Gates ya propuso que si un robot hace el trabajo de una persona, debe aportar como una. RD debe abrir esa discusión sin miedo.

La inteligencia artificial no va a pedir permiso. Ya está en los celulares de nuestros jóvenes, en los hoteles que nos visitan, en las empresas que compiten con nosotros.

Puede producir dos Repúblicas Dominicanas muy distintas.

Una donde tres o cuatro empresas controlen la tecnología y millones compitan por los empleos que queden.

Y otra donde un maestro, un agricultor, un médico, una pequeña empresaria y un estudiante tengan en sus manos capacidades que antes solo tenían las grandes corporaciones de los países ricos.

La tecnología no va a decidir cuál tendremos. La decisión es política. Y es ahora.

Luis Castillo
Luis Castillo
Luis Castillo: es consultor comercial con más de 25 años de experiencia en ventas, mercadeo y desarrollo de negocios. Reside en Massachusetts, Estados Unidos, y escribe artículos de opinión sobre economía, políticas públicas, desarrollo, democracia y el papel de la diáspora dominicana. Sus análisis buscan promover el debate informado y aportar propuestas que contribuyan al fortalecimiento institucional y al desarrollo de la República Dominicana.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

spot_img

Compartir Articulo:

spot_img
spot_img

Popular

Más como esto
Relacionado

¡TREMENDO SUSTO EN MONTELLANO! 🐍

Gigantesca boa aparece enrollada en un palo cerca del...

PUTIN SE ATRINCHERA EN ASIA: XI Y MODI, CLAVES PARA RESISTIR A OCCIDENTE

La guerra en Ucrania y el conflicto entre Irán,...

¡TERROR EN TIMES SQUARE! MUJER ATACA A CUCHILLADAS Y MATA A UNA PERSONA

Policía la abate a tiros tras apuñalar a dos...