
Santo Domingo.– Entre abrazos, sonrisas, maletas repletas de regalos y una emoción desbordante, cientos de dominicanos ausentes continúan llegando al Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA) para reencontrarse con sus seres queridos y celebrar juntos la Navidad y el Año Nuevo.
El ambiente en la terminal aérea es una mezcla de alegría, nostalgia y amor patrio, donde las lágrimas y los abrazos se confunden con la música típica que acompaña las llegadas. Muchos de los viajeros llevan años sin regresar al país y expresan su entusiasmo por compartir estas fechas tan especiales con sus familias.
La tradición y el calor humano dominicano también estuvieron presentes en los testimonios. “Nada, compartir con mi familia, mucho cocinado, mucho romo y puerco asado”, comentó otra visitante, quien tenía aproximadamente un año sin venir al país.
Para muchos, este reencuentro tiene un significado especial. “Tenía 25 años que no venía en Navidad, así que vamos a gozar muchísimo con la familia”, expresó un dominicano visiblemente emocionado, así como otras quienes aseguraron que más allá de cualquier situación económica, lo importante es estar viva y compartir en familia. “Definitivamente yo lo voy a pasar bien porque estoy viva, ¿verdad? Eso es así, en familia”, agregó.
Otros visitantes contaron que, aunque regresan con frecuencia, estas fechas siempre tienen un valor distinto. “Vengo cada rato. Estuve aquí en septiembre, pero en Navidad es diferente. No me quieren dejar ir, no me quieren dejar”, dijo entre risas Norma, una de las recién llegadas.
Desde San Juan, Puerto Rico, Eddy Álvarez envió un mensaje claro a sus compatriotas: “Nada mejor que venir siempre a su país. Aquí se disfruta de verdad”. Mientras tanto, otro dominicano resaltó el valor emocional del retorno. “Es una bendición de Dios. Llegar a tu tierra, sentir el calor, la gente, la armonía… es totalmente diferente a cualquier otro país”.
La llegada de los dominicanos ausentes marca el inicio de las celebraciones tradicionales, donde no faltan la música, la comida típica, la familia reunida y la alegría característica del pueblo dominicano. Una vez más, el AILA se convierte en escenario de reencuentros cargados de emoción, confirmando que, en Navidad, el mejor regalo es volver a casa.


