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Washington, D.C. – El congresista Adriano Espaillat (NY-13) y el senador Edward J. Markey (D-Mass.), miembro del Comité de Medio Ambiente y Obras Públicas, presentaron en el Congreso de Estados Unidos la Ley para la Reducción de los Costos Energéticos de los Estadounidenses, una iniciativa que busca prohibir la mayoría de las exportaciones de gas natural con el fin de disminuir las facturas de energía en los hogares y reducir las emisiones contaminantes.
El proyecto, respaldado por influyentes legisladores como Elizabeth Warren, Ron Wyden, Jeff Merkley, Bernie Sanders, y las congresistas Yvette Clarke y Rashida Tlaib, busca revertir la derogación de la prohibición de exportar combustibles fósiles, eliminada en 2015.
Según Espaillat, la legislación tendría “un impacto inmediato en las facturas de energía de los estadounidenses, que se han disparado en el último año”, al priorizar el consumo interno y limitar las exportaciones impulsadas por intereses corporativos.
“Debemos impulsar la generación de energía renovable y garantizar que los hogares estadounidenses sean nuestros consumidores prioritarios, no los compradores extranjeros”, expresó el congresista.
Por su parte, el senador Markey afirmó que “los multimillonarios de los combustibles fósiles no solo contaminan el aire y el agua, sino que además elevan los precios locales mediante exportaciones masivas que enriquecen a unos pocos”.
La congresista Yvette D. Clarke, copatrocinadora de la medida, destacó que la propuesta “prioriza a las familias estadounidenses por encima de las ganancias de la industria energética” y constituye un paso crucial para enfrentar la crisis climática.
El proyecto cuenta con el respaldo de más de 30 organizaciones ambientales y sociales, entre ellas Food & Water Watch, Sierra Club, Earthworks, GreenLatinos, Greenpeace USA, y el Bronx Council for Environmental Quality.
De acuerdo con datos del Departamento de Energía, Estados Unidos es actualmente el mayor exportador mundial de gas natural licuado (GNL). Sus ocho terminales consumen más gas que 73 millones de hogares juntos, lo que —según estudios oficiales— ha contribuido al aumento sostenido de los precios de la energía doméstica.


