Los cuerpos de una familia dominicana, incluido un veterano retirado de la Guardia Costera de Estados Unidos, fueron hallados sin vida el sábado por la noche en su residencia en el condado de Marion, Florida. Las autoridades investigan el incidente como una aparente intoxicación por monóxido de carbono.
Las víctimas fueron identificadas como Johan Sánchez, de 33 años; su esposa, Rebecca Santos, de 37 años; y sus dos hijos, Michael Meléndez, de 15 años, y Samuel Sánchez, de 2 años. El hallazgo se produjo durante un control de bienestar en una casa ubicada en Banyan Track Way, después de que un pastor, preocupado por la inasistencia de la familia a la iglesia, alertara a las autoridades.
Aunque las muertes continúan bajo investigación, las circunstancias en el lugar y el estado de los cuerpos sugieren fuertemente una intoxicación por monóxido de carbono, según informes preliminares de las autoridades del condado.
Johan Sánchez, identificado por la cadena Fox News como un veterano retirado de la Guardia Costera de Estados Unidos, y Rebecca Santos se conocieron en Massachusetts y se habían mudado a Florida hace aproximadamente un año, según declaró Sendy Sánchez, hermano del veterano.
La familia esperaba la visita del padre de Johan Sánchez, quien viajaba desde la República Dominicana para reunirse con parientes en Boston antes de trasladarse a Florida. Jackie Soto, madre de Johan Sánchez, expresó su profundo dolor, recordando una breve conversación telefónica con su hijo la noche anterior a su fallecimiento, en la que él horneaba un pastel. “No lo puedo creer. Este es mi bebé”, manifestó Soto.
La Guardia Costera de Estados Unidos ha ofrecido asistencia con los gastos funerarios de Johan Sánchez, pero no cubre los de su esposa e hijos, lo que impone una carga financiera adicional a la familia en medio de su duelo.
Ante esta tragedia, el jefe de bomberos del condado de Marion, Ken McCann, emitió una advertencia sobre los peligros del monóxido de carbono. Este gas incoloro e inodoro puede ser mortal, especialmente mientras las personas duermen, acumulándose peligrosamente en viviendas por el mal uso de chimeneas, estufas de gas y generadores.
McCann instó a los residentes a asegurar la instalación y el correcto funcionamiento de detectores de monóxido de carbono, recomendando el cambio regular de baterías y la sustitución de las unidades cada ocho a diez años. También aconsejó evacuar de inmediato cualquier vivienda donde suene una alarma y contactar a los servicios de emergencia.


