BUDAPEST.-
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, expresó este lunes en Budapest el firme respaldo de Washington al primer ministro ultranacionalista de Hungría, Viktor Orbán, a pocas semanas de las elecciones legislativas programadas para el 12 de abril en el país centroeuropeo.
Tras reunirse con Orbán en el claustro Carmelita, sede del primer ministro húngaro, Rubio afirmó ante la prensa: «No es un secreto cómo le ve a usted el presidente (Donald Trump)». Agregó que «puedo afirmar con seguridad que el presidente Trump está muy comprometido con su éxito, ya que su éxito es nuestro éxito», subrayando la sintonía entre ambas administraciones.
Ambos líderes, Rubio y Orbán, coincidieron en describir las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Hungría como una «edad de oro», destacando la estrecha colaboración.
La relación entre Trump y Orbán ha sido notablemente cercana. Orbán fue el único líder de la Unión Europea en respaldar públicamente la campaña electoral de Trump en 2016. Ambos mandatarios han manifestado en repetidas ocasiones una gran sintonía en sus políticas nacionalistas y antiinmigración, con Trump refiriéndose a Orbán como su amigo y «un gran líder», y expresando su apoyo en las próximas contiendas electorales.
A pesar del manifiesto apoyo, el secretario de Estado estadounidense enfatizó que el resultado de las elecciones húngaras de abril «dependerá de los votantes», aunque resaltó las «estrechas relaciones» que el presidente Trump mantiene con Orbán.
Orbán enfrenta en abril sus elecciones más desafiantes desde que asumió el poder en 2010. La mayoría de las encuestas sugieren una contienda reñida, e incluso una posible derrota, frente al partido Tisza, la formación conservadora liderada por Péter Magyar.
Previamente a su encuentro con Orbán, Rubio y su homólogo húngaro, Péter Szijjártó, firmaron un importante acuerdo de cooperación nuclear bilateral. El ministro húngaro calificó el pacto como de «gran importancia» para la estabilidad del precio de la energía en Hungría.
La visita de Rubio a Budapest se produce después de la Conferencia de Seguridad de Múnich, en el marco de una gira que incluyó a los primeros ministros de la UE más cercanos a Moscú: el eslovaco Robert Fico y el propio Orbán. Ambos países continúan adquiriendo crudo de Rusia, argumentando la falta de alternativas debido a su condición mediterránea.


