Budapest.- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, advirtió este lunes en Budapest que la consecución de un acuerdo con Irán es «no fácil», atribuyendo la complejidad a que el país está regido por «clérigos chiítas radicales» cuyas decisiones se fundamentan en la teología, más que en cálculos geopolíticos.
Durante una rueda de prensa, Rubio reconoció la dificultad de las negociaciones, señalando que Teherán está dirigido por líderes religiosos que «toman decisiones de política sobre la base de la pura teología». A pesar de estas apreciaciones, aseguró que Washington «no prejuzga las conversaciones» y evitó profundizar en detalles, aunque confirmó que los negociadores estadounidenses ya están en camino a Ginebra para la reunión programada para mañana.
El jefe de la diplomacia estadounidense subrayó que el presidente Donald Trump se inclina por la vía diplomática y que Estados Unidos permanece abierto a un acuerdo pacífico si Irán atiende las preocupaciones manifestadas por Washington.
Paralelamente, Irán afirmó este lunes que acude a la segunda ronda de negociaciones nucleares con Estados Unidos en Ginebra con «iniciativas reales», aunque enfatizó su negativa a ceder ante las amenazas de Washington.
El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, declaró a través de su cuenta en X (anteriormente Twitter) que su objetivo es alcanzar «un acuerdo justo y equilibrado» y que la «rendición ante las amenazas» está «absolutamente fuera de la agenda», sin detallar las iniciativas propuestas.
El contexto de estas negociaciones se enmarca en una escalada de tensiones, con Trump amenazando reiteradamente con un ataque militar contra Irán en caso de no lograrse un acuerdo, y el consecuente envío de un segundo portaaviones estadounidense a Oriente Medio. En respuesta, la Guardia Revolucionaria iraní inició este mismo lunes ejercicios navales en el estratégico estrecho de Ormuz.






