BOGOTÁ.-
Las Fuerzas Militares y la Policía de Colombia, en coordinación con autoridades de Ecuador, han puesto en marcha una ofensiva conjunta contra el narcotráfico y el crimen transnacional en la frontera común, según informaron fuentes castrenses este domingo.
Esta operación se inicia en un contexto de tensiones diplomáticas, luego de que la supuesta falta de cooperación en seguridad llevara al presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, a imponer el mes pasado aranceles del 30 % a las importaciones colombianas. Dicha medida escaló a una guerra comercial, con Quito aumentando esa sobretasa al 50 % a partir de hoy.
El Ministerio de Defensa colombiano detalló que la iniciativa, denominada Operación Binacional Espejo, busca neutralizar las acciones de grupos armados ilegales que se financian a través de economías ilícitas como el narcotráfico, el contrabando, la minería ilegal y la extorsión.
Según el ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, ambos países han identificado y priorizado cinco zonas estratégicas –una marítima y cuatro terrestres– donde se mantendrá una presencia permanente de uniformados colombianos y ecuatorianos.
Por el lado colombiano, más de 20.000 uniformados del Ejército, la Armada, la Fuerza Aeroespacial y la Policía han sido desplegados en los departamentos fronterizos de Nariño y Putumayo, áreas donde operan disidencias de las FARC y otras organizaciones criminales vinculadas al tráfico de cocaína.
Para reforzar las operaciones de control territorial, detección y destrucción de infraestructuras ilegales, las autoridades han dispuesto de helicópteros, drones, sistemas antidrones, patrulleras oceánicas y costeras, así como embarcaciones fluviales.
En los últimos tres días, la ofensiva ha resultado en la destrucción de al menos 46 laboratorios de procesamiento de drogas.
La intervención más reciente ocurrió en una zona rural del municipio de Ricaurte, en Nariño, donde comandos Jungla de la Policía desmantelaron una instalación atribuida a disidencias que enviaban estupefacientes hacia Centro y Norteamérica.
Colombia y Ecuador comparten una frontera de 586 kilómetros, una región crucial para el narcotráfico, utilizada por disidencias de las FARC, bandas criminales y carteles internacionales para establecer corredores hacia el océano Pacífico.




