Suecia.- El país escandinavo ha reafirmado su compromiso con el bienestar animal mediante la implementación de una estricta normativa que prohíbe dejar a los perros solos en casa por periodos prolongados. La legislación establece consecuencias legales para los propietarios que incumplan estas disposiciones, incluyendo multas y, en casos graves, penas de prisión.
La Ley de Bienestar Animal de 2018, junto con regulaciones técnicas como la SJVFS 2008:5 y sus actualizaciones, sitúan a Suecia a la vanguardia de la protección animal en Europa. Estas normas detallan que los perros no deben permanecer sin compañía por más de seis horas consecutivas.
Esta directriz se basa en el principio de que los perros son animales inherentemente sociales, que requieren interacción frecuente y estimulación constante para su desarrollo óptimo. La normativa no solo abarca necesidades básicas como alimento y agua, sino que también enfatiza el bienestar físico y emocional de las mascotas.
El incumplimiento de esta disposición puede resultar en sanciones económicas significativas. En situaciones donde se evidencie negligencia reiterada o condiciones que afecten gravemente la salud del animal, la ley contempla penas de hasta dos años de prisión.
Además del límite de tiempo, la legislación sueca exige que los perros tengan contacto social diario, ya sea con personas u otros animales, y que realicen paseos al menos cada seis horas. El objetivo es prevenir cuadros de ansiedad, aburrimiento o estrés, emociones que, según expertos del sitio web especializado en cuidado de mascotas Picart, los caninos pueden experimentar intensamente debido a la dependencia de la rutina y la compañía humana.
La soledad prolongada puede manifestarse en comportamientos destructivos, como ladridos incesantes, o “accidentes” por estrés. Las autoridades suecas argumentan que estas condiciones pueden derivar en estrés crónico, ansiedad severa, problemas de comportamiento y un deterioro emocional considerable, lo que contraviene el espíritu de la Ley de Bienestar Animal de 2018 que busca proteger a todos los animales del sufrimiento innecesario y garantizar un entorno que les permita desarrollar comportamientos propios de su especie.




