Gaspar Hernández, Espaillat.- El Ministerio de Salud Pública (MSP) ha intensificado su despliegue sanitario en el municipio de Gaspar Hernández, provincia Espaillat, a raíz del desbordamiento del río Joba, ocurrido el pasado 24 de febrero debido a intensas lluvias. Esta medida busca prevenir brotes de enfermedades y garantizar una respuesta oportuna ante la situación de emergencia.
A través de la Dirección Provincial de Salud (DPS) de Espaillat, las autoridades han reforzado la vigilancia epidemiológica en las comunidades afectadas. Se ha implementado un sistema de notificación diaria obligatoria para eventos prioritarios, crucial para la detección temprana de posibles afecciones relacionadas con las inundaciones y la toma de decisiones rápidas.
Equipos técnicos del Ministerio de Salud Pública realizaron un levantamiento exhaustivo en varios Centros del Primer Nivel (CPN) impactados por la crecida del río. Entre los afectados se encuentran los centros de Nuevo Renacer en Villa Progreso, Batey Ginebra en Veragua, Félix García en Joba Arriba y Monte la Yagua en Villa Magante. Estos establecimientos reportaron daños en medicamentos, infraestructura, documentación estadística, insumos y equipos médicos.
Pese a las afectaciones, la institución ha garantizado la continuidad de los servicios de salud, priorizando el reabastecimiento de medicamentos esenciales y materiales médicos para asegurar la atención a la población en las zonas perjudicadas.
De manera simultánea, brigadas médicas móviles y equipos técnicos continúan desplegados en los sectores vulnerables y zonas de difícil acceso, ofreciendo consultas médicas, seguimiento a pacientes con enfermedades crónicas y atención especializada a niños, adultos mayores y mujeres embarazadas.
Las intervenciones sanitarias se extienden a los albergues habilitados para las familias desplazadas. En estos lugares se llevan a cabo jornadas de eliminación de criaderos de vectores, fumigación y control de roedores. Adicionalmente, se realiza un monitoreo constante de las condiciones ambientales para reducir los riesgos de enfermedades transmitidas por vectores.
En cuanto al agua potable, el personal técnico mantiene activas las labores de saneamiento y vigilancia. Esto incluye la instalación de clorificadores y la distribución de pastillas potabilizadoras en las comunidades con sistemas de abastecimiento comprometidos. Estas acciones se complementan con jornadas de educación sanitaria para promover prácticas de higiene y prevención en los hogares.
Asimismo, se están llevando a cabo operativos de vacunación preventiva, según el esquema nacional, y jornadas de desparasitación comunitaria. Se administra profilaxis para leptospirosis a poblaciones consideradas de riesgo y profilaxis antitetánica a personas con heridas, siguiendo el protocolo establecido para eventos hidrometeorológicos.
Todas estas acciones se ejecutan en estrecha coordinación con el Comité Provincial de Prevención, Mitigación y Respuesta (PMR) y otros organismos de intervención. Se mantiene un monitoreo epidemiológico post-evento y la elaboración de informes técnicos para un seguimiento continuo de la situación sanitaria en la zona.




