NUEVA YORK.- La salida de Kristi Noem de su rol como secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), efectiva a partir del 31 de marzo, ha sido recibida con beneplácito en diversos sectores, aunque acompañada de advertencias sobre la insuficiencia de este cambio sin una revisión profunda de la política migratoria del presidente Donald Trump. El presidente Trump anunció que Noem será reemplazada por el senador de Oklahoma, Markwayne Mullin, y pasará a ser enviada especial para el Escudo de las Américas, una nueva iniciativa de seguridad que el mandatario anunciará oficialmente este sábado.
La Coalición del Inmigrante de Nueva York calificó el mandato de Noem en la agencia como uno caracterizado por “la controversia” y “juicio cuestionable”. Esta gestión habría llevado al despliegue de un gran número de agentes con escasa capacitación en diversas comunidades y a la expansión de prácticas “inhumanas” que, según la organización, “devastaron familias a través del país” para implementar la política de arrestos y deportaciones del presidente Trump. La presencia de estos agentes provocó masivas protestas en defensa de los inmigrantes y, lamentablemente, la muerte de dos ciudadanos a tiros a manos de agentes del DHS.
Murad Awawdeh, director ejecutivo y presidente de la Coalición, manifestó en un comunicado: “Si bien su salida puede cerrar un capítulo turbulento, no repara el daño causado ni garantiza un departamento más respetuoso de la ley y humano en el futuro. Destituir a un funcionario no será suficiente si se mantienen las mismas políticas peligrosas y la cultura de impunidad”.
Desde Illinois, el gobernador JB Pritzker, cuyo estado fue escenario del despliegue militar para contener protestas migratorias, expresó su satisfacción por la destitución de Noem. “Vimos tiroteos, violaciones a la ley y corrupción durante el gobierno de Kristi Noem, así que no creo que se pudiera hacer algo peor”, afirmó Pritzker, manifestando su esperanza en un mejor desempeño de Mullin.
Otras organizaciones también se pronunciaron. Beth Oppenheim, directora ejecutiva de la Sociedad de Asistencia para Inmigrantes Hebreos, una de las organizaciones más antiguas de Estados Unidos, hizo un llamado a Mullin y “todos los líderes de esta administración” a dirigir con “el máximo respeto y dignidad hacia los más vulnerables del país”. Recalcó que “mantener la seguridad de las comunidades, incluidas las de nuestros vecinos inmigrantes y refugiados, debería ser lo más importante para cualquier funcionario del gobierno”.
Por su parte, la organización de refugiados Global Refuge vio en la salida de Noem “una oportunidad para corregir el rumbo”. Su presidenta y directora ejecutiva, Krish O’Mara Vignarajah, destacó que el último año estuvo marcado por “cambios drásticos en las políticas, la erosión de las protecciones humanitarias de muchos años y la creciente inestabilidad para los inmigrantes, los empleadores y las comunidades que dependen de ellos”.
Finalmente, Vanesa Cárdenas, de America’s Voice, criticó la gestión de Noem al frente de la agencia de Seguridad Nacional, asegurando que estuvo marcada por “la crueldad y la corrupción” en la que ocurrieron algunos “de los peores abusos de nuestro gobierno en la historia moderna de Estados Unidos”. Cárdenas concluyó exigiendo: “Necesitamos rendición de cuentas, más supervisión y ni un centavo más en financiación para la imprudencia de esta administración y su cruzada de deportaciones masivas.”




