ESTADOS UNIDOS.- El futuro financiero del Seguro Social en Estados Unidos ha vuelto a generar preocupación entre millones de ciudadanos que dependen de este programa para su retiro. Recientes proyecciones advierten sobre un posible déficit en el fondo que sustenta los beneficios de jubilación en los próximos años, a menos que se implementen reformas significativas.
Según cálculos recientes de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), el fondo fiduciario Old-Age and Survivors Insurance (OASI), que financia las pensiones de jubilación y sobrevivientes, podría agotar sus reservas en el año 2032 si no se adoptan medidas urgentes para fortalecer el sistema.
No obstante, el agotamiento de este fondo no implicaría la interrupción total del pago de beneficios del Seguro Social.
En ese escenario, los ingresos procedentes de los impuestos sobre la nómina solo serían suficientes para cubrir una porción de los pagos programados a los beneficiarios.
El informe de la CBO detalla que, bajo dichas circunstancias, el programa carecería de los fondos necesarios para abonar a tiempo el monto total de los beneficios a los que los derechohabientes tienen derecho conforme a la legislación vigente.
El Seguro Social opera a través de dos fondos fiduciarios principales. El primero es el mencionado OASI, dedicado a los beneficios de jubilación y sobrevivientes.
El segundo es el Disability Insurance Trust Fund, destinado a cubrir los pagos de las personas con discapacidad.
Las proyecciones de la CBO indican que la combinación de ambos fondos podría agotarse en 2033.
Esta estimación representa un deterioro en comparación con pronósticos anteriores.
El informe anual publicado el año pasado por la Junta de Administradores del Seguro Social proyectaba que ambos fondos podrían mantener su solvencia hasta 2034.
Dicho informe calculaba que, en caso de insolvencia, el sistema solo podría cubrir aproximadamente el 81% de los beneficios programados.
El impacto potencial es considerable, dado que más de 70 millones de estadounidenses reciben actualmente algún tipo de beneficio del Seguro Social.
Para una gran cantidad de adultos mayores, este programa constituye una fuente esencial de ingresos.
Estadísticas recientes revelan que casi 9 de cada 10 estadounidenses de 65 años o más son beneficiarios del Seguro Social.
Adicionalmente, para aproximadamente 24 millones de adultos mayores, los pagos del programa representan al menos la mitad de sus ingresos totales.
Este grupo constituye más del 40% de los beneficiarios mayores de 65 años.
Ante la incertidumbre que rodea el futuro del programa, algunos expertos aconsejan adoptar medidas para fortalecer la planificación del retiro.
El monto del beneficio del Seguro Social se calcula habitualmente con base en los 35 años de mayores ingresos de una persona.
Por consiguiente, incrementar el salario en los años previos a la jubilación puede contribuir a elevar el monto final del beneficio.
Otra estrategia sugerida es posponer el inicio del cobro de los beneficios del Seguro Social.
Si bien los trabajadores pueden comenzar a recibir beneficios a partir de los 62 años, hacerlo reduce el pago mensual.
En contraste, postergar el inicio del beneficio más allá de la edad plena de jubilación puede incrementar el monto mensual.
El beneficio aumenta aproximadamente un 8% por cada año que se pospone el retiro hasta los 70 años.
Según datos de enero de 2026, el beneficio mensual promedio para trabajadores jubilados era de $2,071.
Sin embargo, el pago máximo puede ser significativamente mayor. En 2026, una persona que se jubila a los 70 años podría recibir hasta $5,181 al mes.
Esto evidencia que muchos beneficiarios perciben montos considerablemente inferiores al máximo posible.
A pesar de que las proyecciones sobre el futuro del Seguro Social generan inquietud, los expertos coinciden en que el sistema aún es susceptible de ser reformado.
Cualquier modificación al programa recae en el Congreso, que podría aprobar medidas como el aumento de impuestos, la reducción de beneficios o una combinación de ambas.
Mientras tanto, los especialistas recomiendan mantener una sólida estrategia de ahorro para el retiro y considerar la asesoría financiera para optimizar los beneficios disponibles.




