Nueva York.- Un hombre fue sentenciado a una pena de entre 25 años y cadena perpetua tras ser declarado culpable de agredir sexualmente y estrangular a su vecina de 81 años en Brooklyn, Nueva York. La brutal agresión dejó a la víctima con lesiones graves y daño cerebral permanente.
El acusado, Thomas Johnson, de 54 años, fue hallado culpable de allanamiento de morada, múltiples cargos de abuso sexual y estrangulamiento. La sentencia fue dictada tras un juicio con jurado, según reportó PIX11 News. Johnson es un delincuente sexual reincidente que acumulaba nueve arrestos previos antes del ataque ocurrido en 2022.
“Este acusado irrumpió en el hogar de una mujer de 81 años en plena noche y la sometió a una agresión brutal y aterradora que le dejó lesiones permanentes y le arrebató la seguridad que merecía en su propia casa”, declaró Eric González, fiscal de distrito de Brooklyn, en un comunicado.
Los documentos judiciales detallan que, en septiembre de 2022, la víctima, cuya identidad no ha sido revelada, dormía en su dormitorio cuando fue despertada por un fuerte estruendo. Al levantarse, se encontró con Johnson dentro de su apartamento, quien la sujetó, la estranguló y la agredió, causándole la pérdida del conocimiento. Al recuperar la conciencia, notó la ausencia de su ropa interior.
Durante el incidente, la víctima intentó arrastrarse para pedir ayuda, pero Johnson la agarró y la estranguló nuevamente hasta que perdió el conocimiento por segunda vez. Tras despertar, logró arrastrarse hasta la puerta principal de su apartamento y pedir auxilio a gritos. Un residente del edificio llamó al 911, lo que llevó al arresto de Johnson en un pasillo del mismo edificio, según los registros judiciales.
Como consecuencia del ataque, la víctima sufrió graves lesiones, incluyendo dolor de cuello, dificultades respiratorias, hinchazón facial, hemorragias severas por los ojos, la boca y la nariz, y una dislocación de la mandíbula. También presentó lesiones en los genitales. Los informes médicos señalan que el ataque privó temporalmente de oxígeno a su cerebro, resultando en daño cerebral.
Este caso subraya un problema de salud pública relevante. Un estudio de 2020 de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) calificó la violencia sexual en adultos mayores como “un importante problema de salud pública con un gran impacto en las víctimas y sus pares, sus descendientes y la comunidad”, aunque lamentablemente poco investigado.
En los últimos años, Nueva York ha visto un alarmante incremento de violaciones en hogares y calles, afectando a víctimas de todas las edades, incluyendo menores y ancianos, en los cinco condados de la ciudad. La policía ha señalado que la mayoría de los abusos sexuales continúan sin ser denunciados.
La gravedad de la situación se refleja en otros casos recientes de alto perfil en el área metropolitana. La semana pasada, Benjamin “Benji” Gleason, un residente de Nueva York con más de un millón de seguidores en TikTok, fue acusado de haber agredido sexualmente a múltiples víctimas a lo largo de una década.
En noviembre de 2025, gracias a avances tecnológicos de ADN, la policía acusó, 28 años después, a un hombre de haber asesinado a una anciana y violado a otra cuando ambas eran pacientes de un mismo centro de salud mental en Long Island (NY).
En octubre, Jawarren Booker fue arrestado en El Bronx (NYC) y acusado como sospechoso de irrumpir en el apartamento de una mujer de 74 años en Long Island (NY) y agredirla sexualmente. Ese mismo mes, Michael Benjamin fue extraditado desde el estado de Georgia para enfrentar cargos en Queens (NYC) como sospechoso de abusar de cinco mujeres en la década de 1990.
En septiembre, Servin Maradiaga fue detenido como sospechoso de agredir sexualmente a una mujer de 71 años tras colarse por una ventana en la cocina de su apartamento en Brooklyn (NYC). En julio, Avon Long (79) fue declarado culpable de agredir sexualmente a una mujer de 81 años en su hogar en Midtown Manhattan, mientras se encontraba en libertad condicional por otros delitos sexuales y robo.
En marzo de 2025, una mujer de 59 años fue violada dentro de una estación del Metro en Canal St en Chinatown Manhattan. Previamente, un hispano “súper” en un edificio en Midtown fue sentenciado por abusar y torturar durante años a una madre a la que había contratado para labores de limpieza.


