Santo Domingo.- Las intensas lluvias registradas durante la madrugada del pasado miércoles en el Gran Santo Domingo provocaron la crecida del río Lebrón en el sector Nuevo Amanecer de Los Alcarrizos, resultando en la pérdida de la vivienda y el negocio de Domingo Adolfo Balbi, quien ahora enfrenta la incertidumbre ante la posible demolición de su propiedad.
Con su hogar anegado por el lodo, Balbi fue visto lavando utensilios de cocina, un intento de mantener la rutina en medio de la devastación. El comerciante, que operaba un negocio de venta de alimentos en su residencia, relató las circunstancias de la pérdida.
“Yo vivía aquí, tenía mi negocio ahí, y ya tú ves la situación, el río nos hizo un desastre”, expresó Balbi, mientras observaba los escombros de lo que fue su vivienda y su fuente de ingresos.
Aunque había monitoreado las alertas de redes sociales y la crecida histórica del río Lebrón, Balbi no anticipó la magnitud del desastre. Fue a la 1:30 de la madrugada del miércoles cuando tuvo que evacuar su hogar precipitadamente debido a la inminente inundación, logrando ponerse a salvo.
La rapidez con la que el agua ascendió impidió a Balbi rescatar la mayoría de sus pertenencias. “Se me dañó todo: cama, nevera, estufa, lavadora, todo. Apenas la televisión pude sacar, porque fue de repente”, detalló.
Actualmente, Balbi reside en una vivienda prestada, enfrentando la incertidumbre sobre su futuro, ya que las autoridades han comunicado la intención de demoler las estructuras ubicadas en la ribera del río.
La decisión de demoler las construcciones a orillas del río Lebrón responde a la necesidad de prevenir futuras tragedias y proteger a los residentes de nuevas crecidas.
Para Balbi, esta medida significa la pérdida de años de esfuerzo y la inversión en un segundo nivel de su casa que estaba próximo a finalizarse. “Yo estaba haciendo esa segunda para tratar de dormir tranquilo. Porque el que vive a la orilla del río nunca duerme tranquilo”, manifestó, reflejando la constante preocupación de quienes viven en zonas vulnerables.
Pese al desalentador panorama, el comerciante mantiene la esperanza de recibir apoyo. Afirmó que el síndico le ha prometido valorar su vivienda con miras a una posible compensación económica.
Mientras tanto, Balbi busca alternativas para generar ingresos, como la venta de refrescos y jugos, su fuente principal de subsistencia.


