La Habana.- El viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Riabkov, se reunió este jueves en La Habana con el canciller cubano, Bruno Rodríguez, en un encuentro que se produce tras el anuncio de un segundo envío de petróleo desde Moscú a la isla, en medio del embargo petrolero impuesto por Estados Unidos.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, expresó en redes sociales su agradecimiento por el reciente envío del petrolero ruso Anatoly Kolodkin, el cual transportó 730.000 barriles de crudo. Este cargamento representa la primera entrega de este tipo recibida por el país caribeño en los últimos tres meses.
Rodríguez destacó las «sólidas, históricas y estratégicas relaciones existentes entre ambos países» y reiteró su agradecimiento por el suministro de petróleo, calificándolo como una respuesta al «cerco energético impuesto por el gobierno de Estados Unidos«.
El viceministro ruso, Serguéi Riabkov, quien visitó la isla para presidir consultas intercancillerías, ya había ratificado el pasado 1 de abril que Rusia continuaría apoyando a Cuba, a la que considera su «principal socio en la región del Caribe».
Según Riabkov, el cargamento de crudo fue enviado a Cuba con base en «criterios humanitarios», pero también por considerar a la isla como su «socio más cercano y más fiable en la región del Caribe».
Después del «exitoso» arribo del Anatoly Kolodkin el pasado 31 de marzo al puerto de Matanzas, en el oeste de Cuba, el ministro de Energía ruso, Serguéi Tsiviliov, anunció la preparación de un segundo envío de petróleo, sin ofrecer más detalles.
Tsiviliov afirmó a la prensa local en un foro energético en Kazán: «Un buque ruso rompió el bloqueo. Ahora se está cargando el segundo. No abandonaremos a los cubanos«.
El Anatoly Kolodkin, propiedad de la corporación Sovkomflot (la mayor naviera estatal rusa, sancionada por EE.UU. desde 2024), transportó 100.000 toneladas de crudo. Este suministro llega en un momento de grave crisis energética en la isla, profundizada por el asedio petrolero impuesto por el Gobierno de EE.UU. desde enero.
El entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restó importancia a la ruptura del «bloqueo» por parte de Moscú, desestimando que la llegada de crudo a Cuba fuera a tener impacto significativo. «No me molesta (…) tienen un mal régimen, tiene un liderazgo malo y corrupto, y si les llega o no un barco de petróleo, eso no importa», declaró Trump.
La incapacidad de las autoridades cubanas para cubrir la demanda de energía ha llevado a un punto crítico el desabastecimiento de petróleo. Esto ha recrudecido los prolongados apagones diarios y ha provocado una parálisis casi total de la economía, impactando servicios básicos como salud y transporte.


