QUITO.-
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, afirmó este jueves que no es posible alcanzar acuerdos con un Gobierno que no demuestre el «mismo compromiso» en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado. Esta declaración se interpreta como una alusión directa a Colombia, en un contexto de creciente tensión bilateral que incluye la elevación de la tasa arancelaria al 100 % para productos del país vecino.
A través de su cuenta oficial en X, el mandatario ecuatoriano sostuvo que las muertes violentas se han reducido en un 33 % desde el inicio de las medidas comerciales. Estas acciones fueron implementadas con el objetivo de presionar a Colombia para que refuerce la seguridad en la frontera común y contribuya a combatir el crimen organizado.
Noboa añadió que, «en el futuro, se podrá conversar con un Gobierno que sí esté comprometido con combatir la delincuencia y el narcotráfico», reiterando su posición. Estas manifestaciones surgen después de que el Gobierno ecuatoriano anunciara la subida de los aranceles del 50 % al 100 % para productos colombianos, una medida que el presidente de Colombia, Gustavo Petro, calificó de «monstruosidad».
La escalada en la relación comercial entre ambos países, que históricamente han mantenido un sólido intercambio, se inició con la imposición de aranceles del 30 % a partir del 1 de febrero, los cuales fueron elevados posteriormente al 50 % desde el 1 de marzo. El intercambio comercial bilateral en los últimos años había alcanzado aproximadamente los 2.800 millones de dólares, con una balanza comercial negativa para Ecuador de alrededor de 900 millones.
La disputa arancelaria ha sido complementada con otras sanciones recíprocas en materia energética. Colombia interrumpió la interconexión eléctrica con Ecuador, un país que depende del suministro colombiano para cubrir su déficit de generación y atender la demanda interna. En respuesta, Ecuador incrementó de 3 a 30 dólares el precio por barril del transporte de petróleo de la estatal colombiana Ecopetrol, a través de los oleoductos operados por la estatal ecuatoriana Petroecuador.
Esta serie de anuncios se produce días después de que el presidente Gustavo Petro calificara al exvicepresidente correísta Jorge Glas como un «preso político». Dichas declaraciones fueron catalogadas por Noboa como un «atentado contra la soberanía», lo que motivó el llamado a consultas del embajador de Ecuador en Bogotá.
El presidente Noboa publicó en X: «Ahora que intentan reinventar al ‘preso político’, quiero ser enfático: esto constituye un atentado contra nuestra soberanía y una violación al principio de no intervención, consagrado en el artículo 19 de la Carta de la OEA y en el derecho internacional».
La ministra de Relaciones Exteriores de Ecuador, Gabriela Sommerfeld, había adelantado este miércoles la «suspensión» de las mesas técnicas entre ambos países, previstas para la próxima semana, hasta «encontrar un ambiente propicio y de buena voluntad» para el diálogo.
Actualmente, Jorge Glas se encuentra recluido en la cárcel de máxima seguridad de El Encuentro, un centro con el que el Gobierno de Noboa busca replicar en Ecuador el modelo carcelario implementado en El Salvador por Nayib Bukele. Glas cumple penas de ocho años de cárcel por cohecho y asociación ilícita, y de 13 años por malversación de fondos públicos.
El exvicepresidente fue recapturado hace aproximadamente dos años, después de que Noboa ordenara el asalto a la Embajada de México en Quito, luego de que el Gobierno mexicano le hubiera otorgado asilo diplomático, al considerarlo un «preso político».


