Santo Domingo.- La embajadora de Estados Unidos en la República Dominicana, Leah Francis Campos, ofreció detalles sobre el cierre de una oficina de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en la sede diplomática, explicando que la medida fue el inicio de una investigación exhaustiva sobre presuntas irregularidades, especialmente vinculadas a la emisión de visados.
La diplomática subrayó que esta acción forma parte de una política de “tolerancia cero” frente a cualquier indicio de corrupción. Campos calificó la decisión como “difícil, pero necesaria”, afirmando que en ocasiones es preciso realizar una “limpieza profunda” cuando se detectan problemas graves.
La embajadora confirmó que la investigación sigue en curso y se está llevando a cabo “al máximo nivel”. Explicó que al asumir sus funciones, encontró indicios preocupantes relacionados con la gestión de visados, lo que activó las alarmas dentro de la misión diplomática.
“Había acusaciones o posibles fraudes con los visados. Eso ya es bastante grave. Pero la lógica indica que puede haber más detrás, y por eso ordené una investigación completa”, declaró la embajadora Campos, insistiendo en que su prioridad es garantizar la integridad de los procesos internos de la embajada.
Aunque evitó ofrecer detalles específicos sobre el progreso del caso, la diplomática confirmó que las pesquisas continúan tanto en República Dominicana como en territorio estadounidense. Para describir el alcance de las indagaciones, Campos utilizó la expresión “go max”, indicando haber instruido a sus investigadores a “investigar todo” ante la posibilidad de que la corrupción en un área se extienda a otras.
En este contexto, la embajadora comparó la corrupción con un proceso progresivo: “Es como el pecado. Empieza con algo pequeño, una mentira, y si no pasa nada, crece. Así es como se llega a la corrupción grande”, sostuvo en una entrevista con el comunicador Santiago Matías.
Como parte de las acciones tomadas, Campos informó sobre cambios de personal en la oficina afectada, incorporando nuevos funcionarios de su confianza. Confirmó que, a pesar del cierre inicial, la oficina de la DEA fue reabierta posteriormente con un equipo renovado, compuesto por “gente nueva, profesionales comprometidos con la lucha contra el narcotráfico”.
La embajadora aseguró que la cooperación con las autoridades dominicanas, incluyendo la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), se mantiene estrecha. “Tenemos una muy buena relación con los organismos dominicanos. Trabajamos juntos para combatir el narcoterrorismo”, indicó.
Respaldando una postura firme frente al narcotráfico, alineada con la política del expresidente Donald Trump, la diplomática afirmó: “Si mi postura genera temor, bienvenido. Vamos a pelear contra eso sin importar estatus, rango o posición”. Recalcó que Estados Unidos actuará cuando existan vínculos que afecten su seguridad, sin importar quién esté involucrado.
Otro tema abordado por Campos fue el cierre de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), decisión que respaldó categóricamente. “Estoy 100% a favor del cierre de USAID“, afirmó, señalando que en su experiencia previa en el Congreso estadounidense observó prácticas cuestionables donde se solicitaban fondos para agendas que no correspondían a los valores de democracia o libertad, citando programas vinculados a ideología de género o distribución de píldoras abortivas. Esto, a su juicio, constituye “injerencia en la soberanía de otros países”.
La embajadora también defendió enérgicamente la libertad de expresión, incluso para contenidos controversiales. “Estoy 100% a favor de la libre expresión, aunque no me guste lo que digan”, sentenció, criticando cualquier intento de censura, especialmente en medios alternativos y redes sociales, bajo el argumento de que “el pueblo es lo suficientemente inteligente para decidir qué escuchar”.
En cuanto a la migración, Campos apoyó las políticas restrictivas de la administración Trump, enfatizando la importancia de respetar los procesos legales y la obligación de un país soberano de proteger sus fronteras. Expresó comprensión hacia la situación dominicana frente a la crisis migratoria haitiana, comparándola con experiencias propias de Estados Unidos.
La embajadora estableció una clara diferencia entre la actual política estadounidense y la de la administración anterior de Joe Biden, describiendo esta última como “globalista”, mientras que el enfoque actual prioriza la soberanía nacional y el control fronterizo: “Sin fronteras seguras, no tienes país”.
Relató cambios internos en la embajada que, según describió, reflejan una “batalla cultural”. Mencionó su sorpresa al encontrar la ausencia de banderas o imágenes representativas de Estados Unidos en el área consular, en contraste con elementos que, a su parecer, reflejaban una agenda ideológica, lo que la llevó a retirar una obra artística específica.
Pese a las diferencias políticas y culturales que pudieran surgir, Campos resaltó la cercanía entre República Dominicana y Estados Unidos, destacando los fuertes vínculos comerciales, turísticos y migratorios, así como el papel de la diáspora dominicana.




