LA HABANA.-
Dos incendios forestales de considerables dimensiones afectan actualmente la provincia de Pinar del Río, en el oeste de Cuba, sumando un total de aproximadamente 600 hectáreas de bosques quemados. Las autoridades continúan con las intensas labores para controlar las llamas, según informaron medios estatales este miércoles.
El siniestro de mayor envergadura, que se originó el pasado viernes en la zona montañosa de La Lanza, en el municipio de Minas de Matahambre, ha devastado alrededor de 540 hectáreas. Así lo confirmó Rubén Guerra, jefe de gestión y manejo del fuego del Cuerpo de Guardabosques (CGB) de la provincia, en declaraciones citadas por la Agencia Cubana de Noticias (ACN).
Efectivos del CGB, en colaboración con entidades forestales y una empresa minera local, prosiguen los trabajos con equipos mecanizados. Las acciones se concentran especialmente en el horario de la tarde-noche, momento en que los vientos disminuyen y las temperaturas descienden, facilitando las tareas de contención. El especialista destacó que la intensa sequía, el terreno montañoso y la abundancia de material combustible ligero, como la maleza y las hojas de pino, han complicado significativamente las operaciones.
En relación con el segundo foco, que comenzó el pasado 13 de abril en la zona de La Güira, ubicada entre los municipios de Minas de Matahambre y San Juan y Martínez, se reporta que ha afectado 60 hectáreas de bosque. En este punto, fuerzas conjuntas también trabajan para controlar su expansión y evitar una mayor propagación.
En lo que va de año, la provincia de Pinar del Río ha registrado y extinguido un total de 39 incendios forestales, los cuales han causado daños en 197.6 hectáreas de bosques, de acuerdo con los informes del Cuerpo de Guardabosques.
Pinar del Río, con más de 411.000 hectáreas de bosques y el 48% de su superficie cubierta de árboles, se posiciona como la segunda provincia más reforestada de Cuba. A nivel nacional, el 96% de los incendios forestales se producen entre enero y mayo, coincidiendo con la época seca. Estudios del CGB señalan a marzo y abril como los meses de mayor incidencia histórica, aunque los siniestros pueden extenderse hasta agosto debido a la prolongación del período de bajas precipitaciones y a las variables meteorológicas.




