Santo Domingo.- El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) está desarrollando estrategias para abordar la proliferación de cruces ilegales en vías como la 6 de Noviembre, buscando mitigar el desorden y los riesgos asociados en la red vial dominicana.
Como parte de estas iniciativas, la institución evalúa la habilitación de retornos adicionales en puntos estratégicos. Esta medida tiene como objetivo principal canalizar de manera segura los giros vehiculares y reducir las maniobras improvisadas que actualmente se observan con frecuencia en dichas vías.
El ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella, ha señalado que esta problemática no es aislada ni meramente técnica. Atribuye los cruces irregulares a la confluencia de decisiones municipales, una expansión urbana descontrolada y una cultura vial permisiva que transfiere el riesgo directamente a las carreteras.
Numerosos tramos viales presentan viviendas y establecimientos comerciales edificados en las orillas, lo que genera accesos informales que comprometen la seguridad vial y rompen con la lógica de diseño.
El funcionario enfatizó que una parte significativa de los accidentes viales es atribuible a la conducta de los conductores. Citó como factores recurrentes los rebases por la derecha, el uso indebido del carril izquierdo incluso por vehículos pesados, el exceso de velocidad y la circulación de unidades en mal estado.
El ministro Estrella afirmó: “Se quiere ganar tiempo en la vía, y eso termina provocando más accidentes”.
Si bien los desafíos en las carreteras son evidentes en movimiento, en el ámbito urbano, las deficiencias del drenaje pluvial del Gran Santo Domingo se manifiestan con cada episodio de lluvia, constituyendo una de las principales debilidades estructurales.
En respuesta a esta situación, el MOPC está ejecutando un proyecto de drenaje desde la avenida Luperón hasta el Malecón, que incorpora tuberías con capacidades duplicadas, y en algunos casos superiores, a los diseños originales de décadas pasadas.
Estrella destacó que “si antes se trabajaba con diámetros de hasta tres metros, ahora se proyectan soluciones de hasta cinco metros, anticipando el impacto de una ciudad que sigue expandiéndose”.
Paralelamente, el ministerio está desmantelando la práctica de “asfalto sobre asfalto” que fue común durante años. La actual gestión promueve reconstrucciones más profundas, interviniendo desde la base de la vía cuando es necesario, argumentando que no todas las carreteras resisten soluciones superficiales.
Este cambio de enfoque implica una mayor inversión de tiempo y recursos, así como una planificación más rigurosa, pero apunta a una significativa mejora en la durabilidad de las obras.
El ritmo de ejecución también ha sido optimizado. Según el ministro, los pagos a contratistas se regularizaron a partir de mediados de febrero, agilizando procesos que históricamente se demoraban hasta marzo o incluso más tarde.




