Argentina.- La segunda audiencia del juicio por el fallecimiento de Diego Armando Maradona ha revelado grabaciones de audio que comprometen la situación del neurocirujano Leopoldo Luque. Las pruebas, presentadas por la fiscalía, exponen cómo el profesional habría desestimado advertencias sobre el deterioro físico del exfutbolista ocho días antes de su deceso, ocurrido el 25 de noviembre de 2020 a causa de un edema generalizado.
El proceso judicial busca determinar responsabilidades en la muerte de Maradona y juzga a siete profesionales de la salud por presunto homicidio simple con dolo eventual. La investigación se centra en las alegadas negligencias cometidas durante la internación domiciliaria del astro en Tigre. Entre los acusados se encuentran, además de Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz.
La evidencia clave presentada corresponde a un intercambio del 17 de noviembre entre el masajista Nicolás Taffarel y Luque. En el audio, Taffarel alertaba con urgencia sobre la crítica condición de Maradona, describiéndolo como “totalmente edematizado” y “muy hinchado”, insistiendo en la necesidad de visitas médicas diarias a la residencia.
Frente a esta descripción, la respuesta atribuida a Luque fue restarle importancia al cuadro clínico. Según las grabaciones, el neurocirujano habría minimizado la situación, indicando que la hinchazón podría deberse a la posición al dormir. Sin embargo, la autopsia realizada posteriormente confirmó que Maradona acumulaba tres litros de líquido anómalo en su cuerpo al momento de fallecer.
En una declaración espontánea durante el juicio, el acusado Luque intentó rebatir los argumentos de la querella, apoyándose en bibliografía médica para sostener que un edema agudo puede manifestarse en cuestión de minutos. El médico argumentó que esta posibilidad contrarresta la tesis de que la acumulación de líquido en el cuerpo del exfutbolista llevaba varios días.
Asimismo, Luque procuró desvincularse de la responsabilidad principal de la atención integral de Maradona, afirmando que su rol se limitaba a su especialidad y que no estaba a cargo de los cuidados generales. Por su parte, la querella exhibió mensajes entre Luque y Maximiliano Pomargo, asistente del exfutbolista, los cuales, según la acusación, sugieren una estrategia coordinada para imponer la internación domiciliaria, incluso ante las dudas manifestadas por las hijas de Maradona. Luque sostuvo que simplemente “le seguía la corriente” a Pomargo, aunque ratificó que el cuidado en casa era “la única opción viable” en ese momento.
El juicio continúa con el análisis de la actuación de todo el equipo médico involucrado, el cual incluye a coordinadores de enfermería y médicos clínicos, en este segundo proceso judicial tras la anulación de un juicio previo.




