República Dominicana.- Un pequeño trozo de papel, portado por el niño José Rafael Llenas Aybar al momento de hallarse su cuerpo a orillas del arroyo Lebrón, se convirtió en la pieza clave para desmantelar una de las coartadas más complejas en la historia criminal de la República Dominicana.
El fragmento contenía únicamente un número telefónico. Este dato, aparentemente trivial, guio a los investigadores hacia una joven con conexión directa a uno de los implicados en el suceso, sirviendo como punto de partida para la resolución del caso.
A partir de ese descubrimiento, las versiones inicialmente confusas y contradictorias comenzaron a adquirir coherencia, revelando la verdadera secuencia de los acontecimientos.
En un giro perturbador, Mario José Redondo Llenas, implicado en el crimen, participó activamente en la búsqueda de la víctima, José Rafael Llenas Aybar. Acudió a la Policía, proporcionó versiones y sugirió lugares, manteniendo una actitud de aparente desconocimiento.
Simultáneamente, su cómplice, Juan Manuel Moliné Rodríguez, se esforzaba por eliminar pruebas, limpiando la sangre del vehículo y destruyendo cualquier evidencia que los conectara con el crimen. Sin embargo, este esfuerzo contrarreloj fue frustrado por el detalle crucial del papel encontrado con la víctima.
La reconstrucción de los hechos, documentada en expedientes judiciales y reportes de la época, revela una escena compleja: dos jóvenes, de apenas 19 y 20 años, ejecutando un plan criminal y manteniendo una fachada de inocencia ante familiares, autoridades y la madre de la víctima.
El cuerpo de José Rafael Llenas Aybar fue hallado en un lugar apartado, con múltiples heridas de arma blanca y atado con cinta adhesiva. Pese a esto, la versión inicial de que había sido abandonado en la Plaza Bolera se mantuvo por horas, incluso frente a indicios que generaban sospechas.
El número telefónico condujo a los investigadores al círculo íntimo de los implicados, resultando en rápidas detenciones. Posteriormente, el país fue testigo de la confesión pública de los responsables ante las cámaras.
Tres décadas después, el nombre de Mario José Redondo Llenas resurge en el debate público tras el cumplimiento de su condena. No obstante, el caso permanece grabado en la memoria colectiva de la República Dominicana, en gran parte debido a la relevancia de sus detalles, como aquel pequeño y decisivo fragmento de papel.


