Estados Unidos.- Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han emitido una declaración para calmar las preocupaciones en Estados Unidos respecto a un reciente brote de hantavirus, enfatizando que el riesgo de una propagación amplia es «extremadamente improbable» y que la situación «no es comparable con la pandemia de COVID-19«. La aclaración surge a raíz de un brote de la enfermedad vinculado a un crucero internacional.
La agencia sanitaria estadounidense ha emitido una alerta dirigida a médicos, laboratorios y departamentos de salud, pero ha evitado una advertencia general a la población. El Dr. Jay Bhattacharya, director interino de los CDC, declaró a CNN que el mensaje clave es que «esto no es coronavirus y no va a provocar ese tipo de brote», buscando disipar el temor a una nueva pandemia.
El caso que desencadenó esta vigilancia se relaciona con pasajeros y tripulantes de un crucero que zarpó de Ushuaia, Argentina, el 1 de abril de 2026. El buque recorrió zonas remotas del Atlántico Sur, incluyendo la Antártida, Georgia del Sur, Tristán de Acuña, Santa Elena y Ascensión. A bordo viajaban 147 personas de 23 países, según los CDC.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó inicialmente siete casos, incluyendo tres fallecimientos, con síntomas como fiebre, afecciones gastrointestinales y una rápida progresión a neumonía, dificultad respiratoria y shock. La OMS evaluó el riesgo global como bajo, pero mantuvo la vigilancia debido a la naturaleza internacional del brote en un crucero.
Es fundamental tomar en serio la potencial gravedad del hantavirus, que puede causar el síndrome pulmonar por hantavirus (SPH). Esta condición severa afecta los pulmones y puede evolucionar rápidamente, con una tasa de letalidad estimada en aproximadamente el 38% entre pacientes con síntomas respiratorios graves, de acuerdo con los CDC.
La preocupación debe centrarse en aquellos que hayan tenido una exposición concreta. Los CDC recomiendan que las autoridades médicas consideren la enfermedad en personas con síntomas compatibles y antecedentes epidemiológicos relevantes dentro de los 42 días previos a la aparición de los mismos.
Un aspecto importante es que el virus Andes, identificado por la OMS como el responsable del brote, es el único hantavirus documentado con transmisión de persona a persona. No obstante, los CDC subrayan que esta transmisión es rara y generalmente exige un contacto cercano y prolongado con un individuo enfermo.
Los síntomas iniciales del hantavirus, que pueden confundirse con otras infecciones, incluyen fiebre, fatiga, dolores musculares, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, diarrea o dolor abdominal. La señal de alerta surge cuando, días después, aparecen tos, falta de aire o presión en el pecho. En Estados Unidos, áreas como California, Colorado, Nuevo México y Arizona presentan un mayor riesgo de hantavirus debido a la presencia de roedores portadores.
La autoridad sanitaria insiste en que no hay justificación para la alarma generalizada de que Estados Unidos enfrente «otro COVID«. El riesgo para la salud pública es considerado «extremadamente bajo» y la probabilidad de una propagación amplia es «extremadamente improbable» en este momento.
La transmisión del hantavirus no ocurre fácilmente por encuentros casuales. La vía principal de contagio es el contacto con roedores infectados, su orina, excrementos o saliva. Aunque la transmisión entre personas es posible con el virus Andes, es rara y se asocia a contactos cercanos o prolongados.
Actualmente, los CDC no ven motivo para que personas sin síntomas y sin exposición vinculada al crucero o a un caso sospechoso busquen pruebas por ansiedad. La vigilancia se enfoca en individuos con síntomas y factores de riesgo concretos, descartando testeos masivos a la población general. Tampoco existe una recomendación para restringir viajes o el comercio internacional por este evento.
La orientación práctica es clara: cualquier persona expuesta al crucero, a un pasajero enfermo o a un caso confirmado o sospechoso de infección por virus Andes, y que presente fiebre, dolores musculares, síntomas gastrointestinales o dificultad respiratoria, debe contactar de inmediato a un profesional de la salud o a su departamento de salud local.
Los CDC advierten que el diagnóstico temprano puede ser complejo, especialmente en las primeras 72 horas de síntomas, y que el estado de los pacientes sospechosos puede deteriorarse con rapidez. No existe un tratamiento antiviral específico para el hantavirus; la atención de soporte temprana es fundamental para mejorar las posibilidades de supervivencia.


