Santo Domingo, RD.-
Las extorsiones sexuales se han consolidado como el delito tecnológico de mayor crecimiento en la República Dominicana, afectando a personas de todas las edades y generando graves consecuencias emocionales para las víctimas. Esta preocupante tendencia fue revelada por Edgar Arnaud, director de la Dirección de Investigaciones de Crímenes y Delitos de Alta Tecnología (DICAT).
Durante su participación en el Almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio, Arnaud destacó que este tipo de criminalidad ha experimentado un incremento significativo en los últimos años, impactando a diversos grupos sociales y etarios en el país.
“Desde hace un par de años acá, en el país, el crimen tecnológico de mayor crecimiento son las extorsiones, especialmente las extorsiones sexuales”, afirmó Arnaud durante el evento.
Tanto Guido Gómez Mazara, presidente del Consejo Directivo del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel), como el director del DICAT explicaron que este flagelo tiende a afectar en mayor medida a personas de estratos socioeconómicos más altos. Ambos funcionarios exhortaron a la ciudadanía a abstenerse de compartir fotografías o videos comprometedores a través de redes sociales, dado que este tipo de contenido, una vez publicado, es prácticamente imposible de eliminar de la red. Asimismo, señalaron que los ciberdelitos a nivel mundial han superado las ganancias generadas por el narcotráfico.
Edgar Arnaud informó que las autoridades han logrado desmantelar diversas estructuras criminales dedicadas a estas prácticas, las cuales gestionan millones de pesos y operan tanto desde centros penitenciarios como desde fuera de ellos.
“Hemos tenido casos de una sola estafa de 24 millones de pesos, siete millones y hasta 12 millones de pesos”, detalló el director del DICAT.
Arnaud añadió que una parte considerable de estos delitos se ejecuta utilizando información obtenida de teléfonos robados. Los delincuentes acceden a conversaciones privadas, fotografías y datos personales de las víctimas, lo que les permite montar las extorsiones. “Cuando a un ciudadano le roban un celular no solamente le roban un equipo, le roban su vida”, enfatizó.
El director del DICAT también advirtió sobre el devastador impacto emocional de las extorsiones sexuales, revelando que algunas víctimas han llegado a intentar quitarse la vida debido a la intensa presión psicológica ejercida por los criminales. “Tenemos personas que han atentado contra su vida por una extorsión”, lamentó.
Frente a esta situación, Arnaud hizo un llamado a la población a denunciar estos hechos y garantizó que cualquier destacamento de la Policía Nacional está en la obligación de recibir las denuncias relacionadas con delitos tecnológicos. “En cualquier destacamento de la Policía Nacional usted puede poner su denuncia”, aseveró.
Adicionalmente, explicó que las víctimas pueden dirigirse a las fiscalías barriales, fiscalías digitales o directamente a la sede del DICAT, donde se trabaja en coordinación con el Ministerio Público. El funcionario subrayó que las investigaciones se manejan con estricta confidencialidad, especialmente en casos que involucran contenido íntimo.
Durante el encuentro, Guido Gómez Mazara, presidente del Consejo Directivo del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones, destacó que un gran número de víctimas opta por no denunciar, motivadas por la vergüenza o el temor a la exposición pública. “Solo el 15 % de las personas en el caso de la sextorsión lo hacen de conocimiento público”, precisó.
Gómez Mazara explicó que, aun cuando las imágenes utilizadas en las extorsiones sean reales y compartidas previamente en un contexto de confianza, las víctimas deben acudir a las autoridades para iniciar las acciones legales correspondientes. “Una vez certificado el hecho, tú puedes accionar legalmente”, afirmó, haciendo hincapié en la importancia de la educación ciudadana para reducir el miedo y fomentar las denuncias. “La campaña educativa es para despojar a la gente de esos miedos”, concluyó.
Finalmente, las autoridades alertaron sobre el uso irregular de líneas telefónicas preactivadas o registradas con identidades falsas, una práctica que complica el rastreo y la identificación de los responsables de estos delitos cibernéticos.




