TEGUCIGALPA.- Las autoridades de seguridad de Honduras han iniciado una investigación sobre la presunta matanza de al menos diez personas en una finca ubicada en el departamento de Colón, en el Caribe hondureño. Esta región ha sido históricamente golpeada por un conflicto agrario que ha dejado cerca de 200 muertos en las últimas décadas, y donde también se registra una fuerte presencia del narcotráfico.
Según un informe preliminar de la Policía Nacional, el múltiple crimen habría ocurrido en la madrugada de este jueves en la aldea Rigores, en el municipio de Trujillo, departamento de Colón.
El ministro de Seguridad de Honduras, Gerzon Velásquez, declaró a periodistas que, por el momento, “no tenemos elementos confirmados de la forma de muerte ni de la existencia, incluso, de los cadáveres, porque las autoridades no los encontraron en el lugar”. El funcionario añadió que carecen de “información oficial de cuántos son los cadáveres ni de dónde están”, al tiempo que anunció la conformación de “un equipo multidisciplinario” y la intervención de la zona con “una fuerza mayor” para garantizar la seguridad de la población.
Reportes de medios locales indican que las víctimas, entre las que se presume habría tres mujeres y que aún no han sido identificadas, se preparaban para trabajar en una plantación de palma africana. Un grupo de hombres armados, vestidos con uniformes policiales, irrumpió en el lugar y les disparó sin mediar palabra.
De confirmarse este suceso, se trataría de la masacre número 11 en Honduras desde enero pasado, según cifras del Observatorio de Violencia de la Universidad Nacional Autónoma del país centroamericano.
La disputa por la tenencia de la tierra en Colón ha provocado más de 200 muertes en las últimas décadas, resultado de enfrentamientos entre campesinos y guardias de seguridad privada. Este conflicto se originó tras la venta de tierras que, mediante una reforma agraria de hace medio siglo, fueron otorgadas originalmente a labradores, y que hoy son reclamadas por las nuevas generaciones de campesinos a grandes empresarios agrícolas.
Diversos sectores responsabilizan en parte al expresidente hondureño Rafael Callejas (1990-1994, ya fallecido) de haber agudizado la crisis al permitir que varios grupos de campesinos vendieran sus tierras a empresarios. En 2022, el Gobierno de la entonces presidenta Xiomara Castro creó una comisión especial para buscar una solución pacífica en Colón, especialmente en el conocido Valle del Aguán, aunque estos esfuerzos han resultado infructuosos.
Las autoridades locales señalan que el problema agrario se ha visto agravado por la infiltración de grupos criminales, políticos y el narcotráfico. Además de estas disputas, Colón figura históricamente como una de las regiones más violentas de Honduras debido a su posición estratégica para los carteles del narcotráfico, que utilizan la zona como puente para el traslado de cocaína desde América del Sur hacia Estados Unidos.


