Teherán.-
Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para resolver el conflicto regional y restablecer la navegación en el estratégico estrecho de Ormuz continúan su curso, si bien ambas partes enfatizan la necesidad de un desarrollo “sin prisas”. El presidente estadounidense, Donald Trump, calificó el domingo las conversaciones como “constructivas y ordenadas”, pero advirtió contra una conclusión precipitada del acuerdo.
“Ambas partes deben tomarse su tiempo y hacerlo bien. No puede haber errores”, declaró Trump en Truth Social. En la misma plataforma, el mandatario reiteró que Irán no podrá desarrollar armas nucleares como parte de ningún entendimiento futuro. Asimismo, Trump confirmó que el bloqueo marítimo impuesto por Washington sobre los puertos iraníes se mantendrá vigente hasta la firma oficial del acuerdo.
Según informaciones difundidas por medios como Axios y la agencia iraní Tasnim, Washington y Teherán estarían ultimando un memorando de entendimiento que incluiría una tregua de 60 días, la reapertura parcial del estrecho de Ormuz y el alivio de algunas sanciones económicas contra Irán. El estrecho de Ormuz, un corredor marítimo vital para el comercio mundial de petróleo, permanece parcialmente bloqueado desde el inicio de la guerra desatada tras la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel a finales de febrero.
Las filtraciones sugieren que Irán permitiría una recuperación gradual del tránsito marítimo en la zona, manteniendo un control estratégico del paso, mientras Washington autorizaría exportaciones de petróleo iraní y liberaría parte de los fondos congelados de Teherán.
El programa nuclear iraní persiste como uno de los principales puntos de tensión. Medios estadounidenses reportan que Teherán aceptaría no desarrollar armas nucleares, si bien fuentes iraníes afirman que el tema atómico será objeto de discusiones posteriores.
La evolución de estas conversaciones ha generado reacciones diversas en la comunidad internacional. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, expresó su preocupación por el posible acuerdo y aseguró haber consensuado con Trump la necesidad de desmantelar las instalaciones iraníes de enriquecimiento de uranio. Por su parte, Europa ha seguido de cerca el proceso; la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro británico, Keir Starmer, respaldaron los esfuerzos diplomáticos, pero exigieron garantías de que Irán no desarrollará armamento nuclear.
En este contexto, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, reiteró que Teherán no tiene intenciones de fabricar bombas atómicas, pero subrayó que su país no renunciará a su derecho de enriquecer uranio con fines pacíficos, conforme a lo establecido por el Tratado de No Proliferación Nuclear.


