TEHERÁN.- El Gobierno de Irán acusó este lunes a Estados Unidos de prolongar las negociaciones destinadas a poner fin al conflicto regional debido a lo que calificó como “posturas contradictorias” de Washington, en un contexto marcado por la desconfianza mutua y la continuidad de las acciones militares.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, afirmó durante una rueda de prensa en Teherán que las diferencias en los mensajes y posiciones de la administración estadounidense han ralentizado los avances hacia un acuerdo. “Las posiciones contradictorias de los estadounidenses son la razón de la prolongación del proceso de negociación”, declaró el diplomático, quien además señaló que los contactos entre ambas partes se desarrollan en medio de “una profunda sospecha y desconfianza”.
Bagaei reiteró que cualquier acuerdo definitivo para poner fin a la guerra debe incluir el respeto al alto el fuego en Líbano, una condición que Teherán considera inseparable de una solución duradera al conflicto. Las declaraciones se producen mientras continúan los ataques israelíes en zonas cercanas a Beirut, aumentando la tensión en la región.
Por su parte, el presidente del Parlamento iraní y jefe negociador, Mohamad Baqer Qalibaf, acusó a Estados Unidos de incumplir los compromisos asumidos al mantener el bloqueo naval contra embarcaciones iraníes y permitir, según Teherán, las operaciones militares israelíes en territorio libanés. “El bloqueo naval y la escalada de crímenes de guerra en el Líbano por parte del régimen sionista genocida son una clara prueba del incumplimiento del alto el fuego por parte de Estados Unidos”, expresó Qalibaf en la red social X.
El también exgeneral de la Guardia Revolucionaria advirtió que Washington deberá asumir las consecuencias de sus decisiones, al considerar que ha incumplido el alto el fuego vigente desde el pasado 8 de abril. Irán y Estados Unidos mantienen conversaciones para alcanzar un acuerdo que permita poner fin a más de tres meses de enfrentamientos y garantizar la reapertura total del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético mundial.
Washington mantiene restricciones sobre puertos y embarcaciones iraníes en respuesta al bloqueo impuesto por Teherán en esa estratégica vía marítima. Aunque la semana pasada trascendió que ambas partes habían alcanzado un preacuerdo pendiente de la aprobación del presidente estadounidense, Donald Trump, medios norteamericanos informaron posteriormente que el mandatario solicitó modificaciones relacionadas con el programa nuclear iraní y las condiciones para la reapertura de Ormuz.
Según informaciones divulgadas por Axios, Trump habría exigido mayores precisiones sobre el momento y la forma en que Estados Unidos asumiría el control de las reservas iraníes de uranio enriquecido. Mientras avanzan las conversaciones diplomáticas, la situación militar continúa siendo volátil. Durante la madrugada, ambas naciones intercambiaron nuevos ataques.
Estados Unidos bombardeó objetivos en Goruk y la isla de Qeshm, mientras que Irán respondió con ataques contra la base desde donde, según sus autoridades, se lanzó la operación estadounidense. La continuidad de estos enfrentamientos evidencia la fragilidad del proceso negociador y los desafíos que enfrentan ambas partes para alcanzar un acuerdo que reduzca las tensiones en Oriente Medio y garantice la estabilidad de rutas estratégicas para la economía global.


