Madrid.- El rey Felipe VI destacó este sábado ante el papa Francisco la «enorme labor social» que realiza la Iglesia católica en España, subrayando su compromiso y trabajo en favor de la sociedad. En un discurso pronunciado en el Salón de Columnas del Palacio Real, durante la primera parada del viaje papal a Madrid, Felipe VI puso en valor el compromiso y el trabajo de religiosos y religiosas, sacerdotes, diáconos, misioneros y jóvenes que se implican en la vida de las parroquias y expresó su reconocimiento y gratitud hacia ellos.
El monarca también hizo referencia a los casos de abuso sexual dentro del seno eclesiástico, destacando que «no puede haber mayor contraste con todo ello que el dolor causado por los casos de abuso», subrayando que estos no son ni pueden ser representativos de la inmensa comunidad católica. En este sentido, reconoció la «claridad y firmeza» del papa Francisco en su respuesta a estos casos, considerándola esencial para el proceso sanador y de reparación del daño infligido.
Felipe VI hizo un llamamiento a la unidad y apostó por que sea una «pauta de conducta universal» y «vehículo e instrumento para la paz» en estos tiempos de incertidumbre. El rey elogió al papa Francisco como un líder que combina sabiduría espiritual con conocimientos científicos, destacando su capacidad para abordar los desafíos contemporáneos sin caer en una visión catastrofista.
El monarca también resaltó la primera encíclica del pontificado de Francisco, un «texto humanista» que reconoce tanto riesgos como potencialidades de la inteligencia artificial y subraya la necesidad de mantener a la persona en el centro de cualquier discurso tecnológico. Felipe VI abogó por la empatía en un mundo inundado de datos y mensajes, donde escuchar se vuelve cada vez más difícil.
El rey destacó la cercanía del papa Francisco con Iberoamérica y recordó sus años como vicario misionero y pastoral en Perú. Felipe VI también mencionó que el pontífice llega a un país donde están arraigadas las raíces de su familia materna, ya que los abuelos maternos del papa emigraron desde España a Estados Unidos.
El monarca subrayó cómo la fe católica está «enraizada» en el país, formando parte fundamental de la historia, cultura, tradiciones y festividades. Felipe VI recordó también el testimonio de los místicos San Juan y Santa Teresa y la religiosidad sencilla de cientos de miles de personas.




