Nicosia.- La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, hizo este lunes un llamado urgente a la moderación tras la nueva escalada militar entre Irán e Israel, subrayando que Oriente Medio necesita diálogo y no una ampliación del conflicto.
A su llegada a una reunión informal de ministros de Defensa de la Unión Europea celebrada en Nicosia, la jefa de la diplomacia comunitaria expresó su preocupación por los recientes intercambios de ataques y reiteró que la única solución viable pasa por las negociaciones.
"Durante la noche hemos vuelto a ver una escalada. La región no necesita más confrontación, sino que las partes se sienten a la mesa y alcancen acuerdos", afirmó Kallas ante los medios.
La tensión regional aumentó durante las últimas horas después de que Irán e Israel protagonizaran un nuevo intercambio de ataques. El conflicto se intensificó tras el lanzamiento de misiles iraníes contra territorio israelí en respuesta a bombardeos israelíes sobre Beirut, mientras que posteriormente Israel respondió con operaciones militares dirigidas a distintos objetivos en suelo iraní.
Según reportes oficiales, Irán efectuó varias oleadas de misiles contra Israel entre la noche del domingo y la mañana del lunes, mientras que las fuerzas israelíes atacaron zonas del oeste y centro del territorio iraní. Paralelamente, los rebeldes hutíes de Yemen lanzaron un misil contra Israel, que fue interceptado por los sistemas de defensa aérea.
Además, este lunes Israel llevó a cabo un ataque contra una planta petroquímica ubicada en el suroeste de Irán, un hecho que elevó aún más la preocupación internacional sobre una posible ampliación del conflicto.
Kallas destacó que uno de los asuntos prioritarios para la Unión Europea es garantizar la libertad de navegación en la región, especialmente en el estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del comercio mundial de petróleo.
En ese sentido, insistió en que Washington y Teherán deben alcanzar un entendimiento que permita reabrir y asegurar esta importante ruta marítima.
"La solución debe ser diplomática. Las partes tienen que sentarse a negociar porque, al final, tendrán que llegar a un acuerdo", sostuvo la funcionaria europea.
La alta representante aseguró además que la Unión Europea está preparada para colaborar en una eventual etapa posterior a un alto el fuego, incluyendo tareas de apoyo a la seguridad marítima y protección de embarcaciones comerciales, aunque insistió en que la prioridad inmediata debe ser detener los enfrentamientos.
"Lo primero es lograr un alto el fuego. Estamos en contacto con ambas partes para transmitir claramente la importancia de detener la violencia", afirmó.
Kallas también pidió aprovechar una eventual tregua para abordar asuntos más complejos que siguen alimentando las tensiones en la región, entre ellos el programa nuclear iraní y otros temas de seguridad regional.
Durante la reunión ministerial, los representantes europeos analizarán además posibles medidas para reforzar la seguridad marítima y combatir actividades que amenazan la libertad de navegación. La diplomática recordó que la Unión Europea ya dispone de la operación naval Operación Aspides en el mar Rojo, aunque una ampliación de su mandato hacia el estrecho de Ormuz requeriría el respaldo unánime de los 27 Estados miembros.
Asimismo, confirmó que la Unión Europea aplicará por primera vez sanciones relacionadas con la obstrucción de la navegación marítima, medidas que estarán dirigidas contra actores vinculados a Irán.
Los ministros también debatirán sobre la denominada "flota fantasma" utilizada para facilitar las exportaciones petroleras de Rusia al margen de las sanciones internacionales. En este contexto, Kallas recordó la experiencia de la Operación Irini, desplegada frente a las costas de Libia para supervisar el cumplimiento de embargos y reforzar el control marítimo.
La posición de Bruselas refleja la creciente preocupación europea por el impacto que una escalada prolongada entre Irán e Israel podría tener sobre la estabilidad regional, el suministro energético global y la seguridad de las rutas comerciales internacionales.




