MADRID.- Un informe de Unicef revela que aproximadamente 1.100 millones de niños, casi la mitad de la población infantil del mundo, están expuestos a al menos tres amenazas climáticas que ponen en peligro su educación, salud y hasta su supervivencia.
El documento titulado ‘Children’s Climate Risk Report 2026’ destaca la exposición de los niños a las ocho amenazas climáticas más frecuentes: inundaciones costeras, sequías, calor extremo, incendios, olas de calor, inundaciones fluviales, tormentas de arena y polvo, y tormentas tropicales.
Unicef solicita a los gobiernos que reduzcan las emisiones contaminantes y refuercen los servicios básicos para enfrentar estos riesgos. Según la agencia de la ONU, casi todos los niños del mundo se encuentran frente a al menos una amenaza climática, con más de 4 millones expuestos hasta a seis.
El informe detalla las áreas y la intensidad de las amenazas que pueden afectar a la infancia. La combinación de amenazas más extendida es la formada por sequía, calor extremo y olas de calor, con más de 296 millones de niños expuestos en zonas del mundo.
La segunda combinación más frecuente -sequía, calor extremo y tormentas tropicales- afecta a más de 115 millones de niños. En países asiáticos como Pakistán, Bangladesh o Myanmar, la infancia enfrenta más amenazas climáticas simultáneas que en cualquier otro lugar del mundo, además de mayor intensidad.
En la región africana del Sahel, más de 4 millones de niños se enfrentan a la triple amenaza de olas de calor, calor extremo y tormentas de arena y polvo. Los países de renta alta tampoco están exentos; en Italia, por ejemplo, más de 6 millones de niños están expuestos a olas de calor prolongadas o sequías.
El texto también analiza la exposición de los niños a la contaminación del aire y a la malaria, dos riesgos muy sensibles a los efectos del cambio climático. La contaminación del aire afecta a casi todos los niños del mundo, con alrededor de 1.000 millones expuestos a la malaria.
Según la directora ejecutiva de Unicef, Catherine Russell, este análisis «puede ayudar a los gobiernos y a los responsables de la toma de decisiones a planificar mejor y a invertir de forma más eficaz».
Unicef pide a las autoridades que reduzcan las emisiones y adopten medidas «ambiciosas» para cumplir con los compromisos internacionales en esta materia. Además, reclama que las instalaciones educativas y de salud sean resistentes a los problemas climáticos, se garantice la seguridad alimentaria infantil, se refuercen los servicios de agua y saneamiento y que los sistemas de alerta temprana sean eficaces.




