Río de Janeiro.- El expresidente brasileño Jair Bolsonaro, condenado recientemente por intento de golpe de Estado, podría perder el beneficio de la prisión domiciliaria temporal que cumple por razones humanitarias. Esto se debe a una investigación en curso sobre su posesión ilegal de un arma mientras estaba bajo arresto domiciliario.
El magistrado Alexandre de Moraes, instructor del proceso que concluyó con la condena del líder ultraderechista, solicitó este miércoles a la Fiscalía un dictamen para determinar si el hecho de que Bolsonaro tuviera una pistola Glock calibre 9 milímetros mientras gozaba de prisión domiciliaria constituye una infracción lo suficientemente grave como para revocar ese beneficio.
El beneficio temporal concedido a Bolsonaro vence esta semana y De Moraes, quien lo otorgó tras haber rechazado numerosas peticiones anteriores, tiene que decidir si lo prorroga o no. El caso comenzó el pasado 15 de septiembre cuando la Policía incautó una pistola Glock calibre 9 milímetros registrada a nombre de Bolsonaro que era transportada por un militar encargado de su seguridad.
El exmandatario, quien cumple una pena de 27 años y tres meses de prisión, reconoció el martes ante la Policía Federal que el arma es de su propiedad y estaba en su residencia mientras cumplía arresto domiciliaria. Según Bolsonaro, esto se debió a que había «tres mujeres» en su casa y él «no podía permanecer desarmado», según informa la estatal Agencia Brasil.
Para De Moraes, el hecho de que una persona privada de libertad tenga un arma de fuego es una «falta grave» según la legislación brasileña. Según la Ley de Ejecución Penal, poseer indebidamente un instrumento capaz de dañar la integridad física de otra persona constituye un delito grave.
El parecer solicitado a la Fiscalía, que debe conocerse a más tardar el viernes, servirá como base para que el Supremo decida si mantiene las actuales condiciones de detención al exmandatario, si le impone nuevas restricciones bajo prisión domiciliaria o si ordena su regreso a una penitenciaría federal.
La defensa de Bolsonaro sostiene que el hallazgo del arma no debería incidir en la decisión sobre la prórroga de la prisión domiciliaria, ya que las condiciones fijadas por el Supremo no exigían la entrega de las armas del ultraderechista. Su abogado afirmó además que el expresidente únicamente pidió a uno de los militares responsables por su seguridad que comprobara el funcionamiento de la pistola.
Bolsonaro comenzó a cumplir 90 días de prisión domiciliaria temporal el pasado 27 de marzo, cuando fue dado de alta del hospital en donde estaba internado por una neumonía aguda. El exjefe de Estado (2019-2022) viene sufriendo diversos problemas médicos que él y su entorno achacan a la puñalada que sufrió en el abdomen durante la campaña electoral de 2018, lo cual le ha obligado a pasar varias veces por el quirófano.
El exgobernante estaba recluido desde fines de noviembre pasado, primero en una sala especial de la Superintendencia de la Policía Federal en Brasilia y luego en un complejo penitenciario de la capital brasileña, donde pasó a tener un espacio mayor.




