MADRID.- El reciente doblete sísmico registrado en Venezuela ha despertado el interés de la comunidad científica internacional debido a la inusual ocurrencia de dos terremotos de gran magnitud en un intervalo extremadamente corto de tiempo. Los sismos, de magnitudes 7,2 y 7,5, se produjeron con apenas 40 segundos de diferencia y a pocos kilómetros de distancia entre sí.
Según especialistas, este fenómeno ocurre cuando la ruptura de una falla geológica desencadena la fractura de otro segmento cercano o de una falla adyacente. A diferencia de un terremoto principal seguido por réplicas, en un doblete sísmico ambos eventos presentan magnitudes similares y se desarrollan casi simultáneamente.
La sismóloga Lucía Lozano, de la Red Sísmica Nacional de España, explicó que este tipo de evento es menos frecuente que los terremotos convencionales con réplicas. Señaló que los dos movimientos telúricos registrados en Venezuela constituyen un claro ejemplo de doblete sísmico debido a su proximidad temporal y espacial.
Los datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) indican que los terremotos ocurrieron a 23 y 28 kilómetros de la localidad de Yumare. Para los expertos, este patrón evidencia la activación consecutiva de estructuras geológicas relacionadas.
Aunque no es habitual, existen antecedentes similares. Lozano recordó un doblete sísmico ocurrido también en Venezuela en septiembre de 2025, con magnitudes de 6,2 y 6,3, así como otro registrado en Pakistán en 1997, donde se produjeron sismos de 7,0 y 6,8.
La especialista indicó que, debido a la cercanía temporal entre ambos movimientos, resulta complicado distinguirlos en los registros sísmicos, ya que las ondas generadas por cada evento pueden mezclarse. Los habitantes de las zonas afectadas suelen percibir un doblete sísmico como un único terremoto prolongado. Las fuertes sacudidas consecutivas dificultan identificar que se trata de dos eventos independientes.
Además, los expertos destacan que terremotos de esta magnitud no afectan un punto específico, sino amplias áreas de la corteza terrestre. Las rupturas pueden extenderse a lo largo de más de 150 kilómetros de longitud y abarcar entre 20 y 40 kilómetros de ancho. Estas dimensiones explican la gran cantidad de energía liberada y el potencial impacto sobre poblaciones e infraestructuras ubicadas en las cercanías.
El USGS ha estimado una posible cifra de víctimas que oscila entre 10,000 y 100,000 personas. Los especialistas explican que estas proyecciones dependen de múltiples factores, entre ellos la intensidad del movimiento, las características geológicas del terreno, la densidad poblacional y la resistencia de las edificaciones.
La amplia diferencia entre los escenarios responde a la incertidumbre inherente a los modelos de evaluación rápida utilizados tras grandes terremotos. Respecto a las réplicas, los expertos advierten que la actividad sísmica podría mantenerse durante semanas, meses e incluso más de un año. Aunque la frecuencia de los movimientos suele disminuir progresivamente, no se descarta la ocurrencia de nuevos temblores de magnitud considerable.
Los terremotos se produjeron en una zona de contacto entre la placa del Caribe y la placa de Sudamérica, una región caracterizada por importantes sistemas de fallas geológicas y una actividad sísmica constante.



