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Santo Domingo, República Dominicana.– La intensidad con la que se percibe un terremoto no depende únicamente de su magnitud o de la cercanía al epicentro. El tipo de suelo sobre el que se encuentra una ciudad también influye de manera determinante en cómo se transmiten las ondas sísmicas y en el comportamiento de las edificaciones.
Así lo explicó la especialista en ingeniería sísmica, Claudia Germoso, tras el sismo de magnitud 5.0 registrado este viernes a las 12:06 del mediodía (hora local) en aguas del mar Caribe, con epicentro localizado a 58 kilómetros al sur de Boca de Yuma, provincia La Altagracia, según el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS).
Germoso señaló que la República Dominicana posee una gran diversidad geológica, por lo que el tipo de terreno debe ser un aspecto esencial al momento de diseñar y construir cualquier infraestructura, especialmente en un país con actividad sísmica.
La experta explicó que en Santo Domingo no existe un solo tipo de suelo, sino que las características del terreno cambian dependiendo de la ubicación. Indicó que las zonas cercanas al litoral están compuestas principalmente por materiales más rígidos y rocosos, mientras que hacia el interior predominan terrenos más blandos.
“En Santo Domingo tenemos una variación; cerca de la costa tenemos un material un poco más rígido, más duro, rocoso, pero a medida que nos vamos alejando de la costa tenemos franjas en las que el material se vuelve cada vez más blando”, explicó Germoso.
Añadió que sectores como Los Prados y Arroyo Hondo se encuentran entre las áreas donde predominan estos suelos más blandos, los cuales tienen la capacidad de amplificar las ondas sísmicas. Como consecuencia, un mismo terremoto puede sentirse con mayor intensidad en esas zonas que en otras asentadas sobre roca o materiales más compactos.
La especialista destacó que esta condición no significa necesariamente que exista un mayor riesgo inmediato, sino que pone de manifiesto la importancia de cumplir con las normas de diseño y construcción sismorresistente, adaptando cada proyecto a las características específicas del terreno.
Finalmente, Germoso recordó que el conocimiento de la geología local y la aplicación de los estudios de suelo son herramientas fundamentales para reducir la vulnerabilidad de las edificaciones y proteger la vida de las personas ante futuros eventos sísmicos.




