Caracas.- Los esfuerzos para rescatar personas con vida continúan este martes en Venezuela, seis días después del doble terremoto que ha causado al menos 1.719 muertos, principalmente por el colapso de numerosos edificios.
En el estado de La Guaira, epicentro de la devastación, rescatistas de todo el mundo trabajan hoy contrarreloj para buscar supervivientes bajo los escombros, mientras las probabilidades de encontrar gente con vida se van desvaneciendo a medida que pasan las horas.
Un grupo de rescatistas de Estados Unidos, Portugal, Costa Rica, Chile y México continúa esta mañana con las tareas de sacar al vigilante de un edificio residencial de la localidad de Catia La Mar que quedó atrapado en el tercer nivel del sótano tras los temblores del pasado miércoles.
La operación comenzó hace 24 horas con la esperanza de concluir en tres, pero el proceso se ha alargado por la presencia de una viga, según reveló a EFE el equipo de especialistas.
La ONU está coordinando a más de 2.000 rescatistas enviados desde 27 países para buscar supervivientes bajo los escombros tras los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 del 24 de junio.
Según las últimas cifras oficiales ofrecidas este lunes, los muertos por el desastre ascienden a al menos 1.719, mientras que la cantidad de heridos es de 5.034. Además, se reportan 15.866 personas damnificadas y hay 855 edificios afectados, de los cuales «189 sufrieron un colapso total».
Una primera evaluación experimental rápida realizada por la agencia espacial estadounidense NASA gracias a imágenes satelitales indica que el doble terremoto en Venezuela podría haber dejado unos 58.870 edificios dañados o destruidos en toda la región afectada.
El Metro de Caracas informó este martes de que ha retomado su servicio después de suspenderlo la víspera por una potente réplica de magnitud 4,6 a primeras horas del día.
«La reactivación de las operaciones se lleva a cabo luego de haber culminado con éxito una revisión exhaustiva de toda las infraestructuras, vía férreas y sistemas eletromecánicos», asegura Metro Caracas.
Afirmó que se observa «una grave escasez de alimentos, el colapso de los servicios básicos y un aumento de los riesgos de protección para la población desplazada».




