Erfurt.- Unos 31,000 manifestantes se movilizaron este sábado en la ciudad de Erfurt, estado de Turingia, para protestar contra el congreso del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). A pesar de los bloqueos en carreteras, autopistas y vías del tranvía, las autoridades confirmaron que el evento se celebró según lo previsto.
La Policía informó que miles de personas participaron en sentadas y otras acciones para impedir la llegada de los cerca de 600 delegados del partido. Además, ocho activistas se pegaron a las vías del tranvía como parte de las protestas.
A diferencia del congreso celebrado en 2024 en Essen, donde las manifestaciones retrasaron el inicio de la reunión, en esta ocasión los delegados lograron acceder al recinto ferial de Erfurt sin mayores dificultades, gracias a una estrategia que consistió en llegar varias horas antes del comienzo oficial.
Las autoridades de Turingia habían previsto la asistencia de entre 35,000 y 50,000 manifestantes y advirtieron sobre la posible presencia de hasta 2,500 extremistas de izquierda dispuestos a recurrir a la violencia.
Aunque la Policía utilizó porras y gas pimienta en algunas intervenciones para despejar bloqueos, hasta el momento no se reportaron disturbios de gran magnitud ni detenciones relacionadas con las protestas.
Las movilizaciones fueron convocadas por la alianza Widersetzen (Desobedecer), sindicatos, el partido La Izquierda, Los Verdes y otras organizaciones sociales.
Durante la apertura del congreso, el colíder de AfD, Tino Chrupalla, ironizó sobre los manifestantes antifascistas y expresó su deseo de que la jornada transcurriera de forma pacífica para enviar «una señal para Alemania».
Asimismo, criticó el llamado cordón sanitario aplicado por los demás partidos alemanes para impedir alianzas con AfD y afirmó que la formación debería estar gobernando en Turingia tras haber sido la fuerza más votada en ese estado.
Chrupalla recordó que en otoño habrá elecciones regionales en Sajonia-Anhalt, Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín, donde el partido espera ampliar su respaldo electoral.
Por su parte, la colíder Alice Weidel acusó a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de aplicar políticas «contra los alemanes» y aseguró que AfD continúa ganando votantes provenientes del bloque conservador.
Weidel reiteró que la organización aspira a consolidarse como «el nuevo partido popular» de Alemania y anunció una revisión integral del programa político aprobado en 2016 para adaptarlo a los cambios registrados durante la última década.
El congreso concluyó con la reelección de los dos principales dirigentes de AfD para un nuevo mandato de dos años. Tino Chrupalla obtuvo el 70.05 % de los votos de los delegados, mientras que Alice Weidel fue respaldada con el 81.31 %, consolidando así el liderazgo de ambos en una etapa en la que el partido continúa encabezando varias encuestas nacionales de intención de voto.




