Seúl.- Organizaciones de Derechos Humanos Sin Fronteras (HRWF), junto con la Coordinación de Asociaciones y Particulares por la Libertad de Conciencia (CAP LC), organización acreditada con estatus consultivo ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (Ecosoc), el Foro Europeo para la Libertad Religiosa (Foref), el Centro de Estudios sobre Nuevas Religiones (Cesnur) y la revista Bitter Winter, expusieron en conferencia de prensa internacional acerca de los desafíos a la libertad religiosa y de expresión y analizaron de manera especial el caso del apresamiento del líder religioso de 95 años y promotor de la paz mundial Lee Man Hee, tras considerarlo un caso inaceptable.
La conferencia de prensa realizada en el Club de Corresponsales Extranjeros de Seúl se abordaron temas relacionados a la libertad religiosa y de expresión en Corea del Sur y se mostraron preocupaciones por el trato que reciben los líderes religiosos de edad avanzada en prisión preventiva, particularmente en lo relativo a la proporcionalidad de esta medida, las consideraciones humanitarias y el respeto al debido proceso.
Las organizaciones instaron a las autoridades surcoreanas a revisar la detención del presidente de Shincheonji, Lee Man Hee, de 95 años, y a garantizar que las medidas jurídicas y administrativas aplicadas a las minorías religiosas sean neutrales, proporcionales y acordes con las obligaciones internacionales de Corea del Sur en materia de derechos humanos. Asimismo, señalaron estas consideraciones en relación con la Sra. Hak-ja Han Moon, de 83 años, de la Federación de Familias.
Expusieron que los asuntos tratados en la conferencia de prensa internacional forman parte de un patrón más amplio de preocupaciones relacionadas con la libertad de religión o de creencias en Corea del Sur. También han persistido inquietudes en torno a la Iglesia Segero, en Busan, que, según se informa, ha continuado enfrentando hostigamiento y escrutinio oficial incluso después de que el pastor Son Hyun-bo fuera puesto en libertad.
Los informes también han planteado interrogantes sobre la objeción de conciencia, la hostilidad pública hacia un proyecto de mezquita en Daegu y las adaptaciones por motivos religiosos en entornos educativos. Durante las últimas décadas, HRWF ha documentado el encarcelamiento de cientos de Testigos de Jehová en Corea del Sur por objeción de conciencia y, aunque posteriormente se introdujo un servicio civil alternativo, los críticos sostienen que este se ha aplicado de manera punitiva en lugar de constituir una alternativa genuina que respete los derechos, especialmente porque exige 36 meses de servicio en centros penitenciarios, el doble de la duración del servicio militar ordinario. Decisiones judiciales recientes también han confirmado aspectos fundamentales de este sistema frente a impugnaciones constitucionales.
Al inaugurar la conferencia, Hans Noot, Director Asociado de HRWF, afirmó que las cuestiones en juego “se encuentran en el corazón de la sociedad democrática”, y advirtió que cuando las comunidades religiosas son estigmatizadas, las reuniones pacíficas son restringidas y la disidencia es tratada como un problema que debe contenerse, las consecuencias “se extienden mucho más allá de un solo grupo o caso”. Señaló que la conferencia no tenía como propósito defender una teología o movimiento en particular, sino “defender un principio: que los derechos fundamentales se aplican por igual a todos”.
Thierry Valle, presidente de la Coordinación de Asociaciones y Particulares por la Libertad de Conciencia (CAP LC), abordó la legalidad de la detención del presidente Lee conforme al derecho internacional. Al referirse a la ratificación por parte de Corea del Sur del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en 1990 y de la Convención contra la Tortura en 1995, cuestionó si mantener a una persona de 95 años en prisión preventiva es compatible con dichas obligaciones. Subrayó que la presunción de inocencia debe prevalecer sobre cualquier presunción de culpabilidad.




