Bogotá.- La Casa de Nariño inició este lunes una nueva etapa en su historia al quedar sin presidente por primera vez en casi cinco décadas, luego de que el mandatario colombiano, Abelardo de la Espriella, decidiera no utilizar el histórico palacio como sede del Gobierno y anunciara su conversión en un museo abierto al público.
La medida transformó el ambiente habitual del recinto presidencial. Con menos restricciones de seguridad y una notable disminución del personal, turistas y ciudadanos recorrieron con tranquilidad la Plaza Núñez y aprovecharon para fotografiar la emblemática fachada de la sede presidencial.
La decisión ha generado opiniones encontradas. Mientras algunos visitantes consideran que convertir la Casa de Nariño en museo permitirá acercar a los ciudadanos a un edificio de gran valor histórico, otros opinan que el presidente debería seguir despachando desde el principal símbolo del poder Ejecutivo colombiano.
El cambio forma parte del plan de descentralización impulsado por De la Espriella, quien anunció que ejercerá la Presidencia desde sedes alternas en Barranquilla, Medellín y Cali. Para sus actividades en Bogotá utilizará el Palacio de San Carlos, antigua sede presidencial que actualmente alberga la Cancillería.
El mandatario tenía previsto comenzar este lunes sus labores desde ese edificio, pero el terremoto de magnitud 7,4 que golpeó gran parte de Colombia lo obligó a modificar su agenda y trasladarse a Quibdó, en el departamento del Chocó, una de las zonas más afectadas por el desastre.
La Casa de Nariño fue inaugurada como sede presidencial en 1980, en el lugar donde nació el prócer de la independencia Antonio Nariño. Desde entonces fue residencia y despacho de diez presidentes colombianos, incluido Gustavo Petro, quien concluyó su mandato el pasado viernes.
Con el inmueble a la espera de convertirse en museo, se abre un nuevo capítulo para uno de los edificios más emblemáticos de Colombia, cuyo futuro divide opiniones entre quienes defienden su papel como sede del Gobierno y quienes respaldan su transformación en un espacio de acceso público.




