Milford, Connecticut.- Dos ciudadanos dominicanos han sido acusados de su presunta participación en un ataque ocurrido en una vivienda de Milford, Connecticut, donde un hombre de 69 años murió por heridas de bala y su esposa resultó herida en la cabeza mientras ambos dormían.
Los acusados fueron identificados como Ivan Barias-Florimon, de 24 años, y Stuar Lopez-Reyes, de 25. Según una orden de arresto, habrían ingresado a la residencia alrededor de las 3:00 de la madrugada del pasado 3 de junio a través de una puerta corrediza.
Una vez dentro de la vivienda, los atacantes presuntamente se dirigieron hacia la habitación y dispararon contra la pareja. Frederick Werner, también de 69 años, recibió varios impactos de bala y murió; mientras que su esposa, Sandra Cooper, sobrevivió después de recibir un disparo en la cabeza.
Tras la huida de los agresores, Cooper logró comunicarse con el servicio de emergencias 911 y alertar sobre lo ocurrido. Lopez-Reyes fue detenido el 30 de julio en New Haven, mientras que Barias-Florimon fue localizado y arrestado el 4 de agosto en Nueva York.
Ambos permanecen bajo una fianza fijada en tres millones de dólares y enfrentan ocho cargos graves, entre ellos asesinato, conspiración para cometer asesinato, homicidio durante la comisión de un delito, invasión domiciliaria, tentativa de asesinato y agresión contra una persona envejeciente.
Información proporcionada por el Departamento de Seguridad Nacional al portal Border Hawk señala que Barias-Florimon ingresó a Estados Unidos en 2007 como hijo de un residente permanente. En tanto, Lopez-Reyes entró al país con una visa en 2016 y obtuvo la residencia permanente en octubre de 2022. Según las autoridades, un año antes había sido arrestado por varios delitos y posteriormente condenado por alteración del orden público.
Los investigadores también indagan si el ataque pudo estar relacionado con una exempleada de Cooper, quien había sido despedida luego de que surgieran sospechas sobre la sustracción de dinero. Hasta el momento las autoridades no han acusado a una tercera persona por el hecho.
Los dos imputados se presumen inocentes hasta que se demuestre su culpabilidad mediante una sentencia definitiva.




