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El presidente dominicano exige tropas, recursos y acciones concretas ante el avance de las bandas armadas
NUEVA YORK.– El presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, llevó este miércoles ante la Asamblea General de las Naciones Unidas un mensaje de urgencia sobre la crisis que atraviesa Haití y reclamó a la comunidad internacional pasar de las decisiones diplomáticas a la acción sobre el terreno.
Desde la tribuna de la ONU, Abinader advirtió que las masacres y el avance de las organizaciones criminales no pueden convertirse en la nueva normalidad para el pueblo haitiano.
El mandatario hizo especial referencia al reciente ataque ocurrido en Kenscoff, donde al menos 47 personas fueron asesinadas en una sola noche, entre ellas cinco niños, según datos citados por Naciones Unidas.
La situación adquiere mayor presión internacional debido a que el mandato de la Fuerza de Supresión de Bandas vence el 30 de septiembre.
“Renovar sin completar sería prolongar una promesa”
Abinader sostuvo que una renovación del mandato tendrá poco impacto si los países que respaldan la misión no aportan las tropas y los recursos que todavía hacen falta.
“Renovar sin completar sería prolongar una promesa sin cumplirla”, afirmó el presidente, según el comunicado oficial de la Presidencia dominicana.
El jefe de Estado señaló que actualmente la fuerza dispone apenas de una quinta parte de los efectivos autorizados, por lo que reclamó acelerar el despliegue.
La ONU autorizó en 2025 una Fuerza de Supresión de Bandas de 5,550 efectivos, destinada a trabajar junto con la Policía Nacional Haitiana y las fuerzas armadas del país para enfrentar a las organizaciones criminales y proteger infraestructura y población vulnerable.
Tres exigencias sobre la mesa
El presidente dominicano concentró su planteamiento en tres acciones:
1. Completar el despliegue internacional.
Abinader pidió que lleguen los efectivos y recursos comprometidos para que la fuerza pueda cumplir el mandato aprobado.
2. Golpear las fuentes de financiamiento de las bandas.
Reclamó hacer cumplir el embargo de armas y aplicar sanciones contra quienes financian y protegen a las organizaciones criminales.
3. Fortalecer las instituciones haitianas.
Planteó reforzar la Policía Nacional, las fuerzas armadas y el sistema de justicia de Haití, con el objetivo de que el país pueda sostener su propia seguridad en el futuro.
Casi 1.5 millones de desplazados
La crisis de seguridad también ha provocado un enorme desplazamiento de población.
La Presidencia dominicana citó la cifra de cerca de 1.5 millones de haitianos desplazados de sus hogares, aproximadamente la mitad de ellos niños. Naciones Unidas también sitúa el desplazamiento interno en alrededor de 1.47 millones de personas.
La violencia afecta además el acceso a servicios básicos, la actividad económica y la distribución de ayuda humanitaria en diferentes zonas del país.
“La solución de Haití está en Haití”
Abinader insistió en que la República Dominicana continuará protegiendo sus fronteras y aplicando sus leyes migratorias, pero rechazó que el país tenga que asumir por sí solo la crisis haitiana.
“No existe una solución dominicana a la crisis haitiana”, afirmó.
El mandatario sostuvo que la comunidad internacional debe actuar dentro del territorio haitiano para crear las condiciones que permitan recuperar la seguridad, restablecer los servicios y abrir el camino hacia una salida política.
“La solución de Haití está en Haití”, expresó Abinader, al reclamar que los haitianos puedan recuperar sus escuelas, oportunidades y capacidad de decidir su futuro político.
Una advertencia desde Nueva York
El mensaje dominicano llega mientras Naciones Unidas y sus Estados miembros discuten cómo sostener el respaldo internacional a Haití.
La propia ONU reconoce que la crisis combina violencia armada, debilidad institucional, desplazamiento masivo y una grave emergencia humanitaria, con millones de personas necesitadas de asistencia.
Para Abinader, el próximo paso no debe quedarse en nuevas resoluciones.
La presión ahora está sobre la comunidad internacional: aportar los soldados, equipos y recursos necesarios antes de que la violencia siga cobrando más vidas.




