KABUL, Afganistán.- Las recientes lluvias torrenciales que azotan Afganistán han causado al menos cuatro nuevas víctimas mortales y nueve heridos en las últimas 24 horas. Este incremento eleva el total de fallecidos a 55 y el de lesionados a 98 durante la última semana, mientras los esfuerzos de asistencia se mantienen en las áreas damnificadas.
Según informaron las autoridades locales, la provincia oriental de Nangarhar es la más afectada, con inundaciones que han provocado una destrucción generalizada de viviendas, infraestructuras y terrenos agrícolas.
Entre los fallecidos se reportan dos niños y una mujer, quienes perdieron la vida debido al colapso de techos y muros de sus hogares a causa de la intensidad de las precipitaciones. Otro deceso ocurrió por el derrumbamiento de una granja avícola, un incidente que también resultó en la muerte de aproximadamente 1.500 aves.
Las autoridades han documentado múltiples incidentes a lo largo de la región, lo que subraya la severidad del impacto de las lluvias en las comunidades más vulnerables.
Las inundaciones no solo han arrasado con decenas de viviendas, sino también con campos de cultivo y varias presas esenciales para el riego, lo que plantea una grave amenaza para la producción agrícola y la seguridad alimentaria en el área.
El Gobierno ha detallado que más de 667 viviendas han quedado completamente destruidas, y 2.056 han sufrido daños parciales. Adicionalmente, se registran afectaciones en 337 kilómetros de carreteras y la pérdida de cerca de 1.700 hectáreas de tierras cultivables.
La catástrofe ha paralizado la vida diaria en diversas localidades, con carreteras bloqueadas y agua anegando residencias y establecimientos comerciales. Las pérdidas económicas son cuantiosas, resultando en el desplazamiento de al menos 4.622 familias.
Los equipos de emergencia prosiguen con la evaluación de los daños y el despliegue de ayuda urgente para los damnificados. La crisis continúa evolucionando y existe la amenaza de que se agrave si las precipitaciones persisten.




