Santo Domingo.- Es penoso que, en el campus central de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), este emblema patrio esté roto y maltratado por el tiempo, desafiando las severas prohibiciones, multas y penas de prisión contempladas en la Ley No. 210-19.
Llegué a la puerta este de la UASD junto a un equipo de El Nacional con los primeros rayos del sol de un día que vaticina será caluroso. Al transitar por la calle Paulo III, algo llamó sobremanera mi atención.
Entre el verdor y el colorido del contraste de la vegetación con el azul intenso del cielo, una gigantesca Bandera Nacional ondea tristemente rota y deshilachada.
Mi mirada quedó fija en lo alto, atrapada por un sentimiento extraño e indescriptible. “Vengo todos los días, pero siendo sincero con usted no me había dado cuenta de que la bandera está rota. Imagínese, y no me malinterprete, en una academia que aún tenemos problemas de planta física y que no tenemos una biblioteca adecuada a estos tiempos. Uno ve cosas que siendo incorrectas las ve normal”, dijo Casiano Guzmán, estudiante de Bioanálisis.
Allí arriba, batida con violencia por el viento caribeño, no ondea con orgullo el tricolor dominicano. Lo que cuelga del mástil principal es un jirón textil mutilado, cuyos bordes rotos y deshilachados exponen un penoso e institucional abandono.




