Ciudad de Panamá.- Bolivia afirmó este miércoles que la reciente crisis política y social provocada por protestas y bloqueos de caminos constituye un «desafío» para las democracias del continente americano, durante la 56 Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
El canciller boliviano Fernando Aramayo explicó que los conflictos internos de los países ya no pueden verse como asuntos aislados, debido a que afectan la estabilidad democrática de toda la región.
«La situación que atraviesa Bolivia nos recuerda que los desafíos que enfrentan nuestras democracias no son exclusivamente nacionales, son desafíos compartidos», afirmó Aramayo durante su intervención ante el organismo hemisférico.
El ministro de Relaciones Exteriores señaló que el conflicto reciente en Bolivia plantea un reto para las democracias americanas: garantizar el derecho a la protesta y la expresión de diferencias, sin afectar el funcionamiento del Estado ni la convivencia ciudadana.
«Ninguna democracia puede sostenerse en soledad y el fortalecimiento de la cooperación internacional sigue siendo un elemento indispensable para preservar la gobernabilidad y la convivencia en nuestra región», sostuvo.
Aramayo destacó que la experiencia boliviana demuestra que las crisis profundas pueden enfrentarse mediante mecanismos institucionales, democráticos y respetuosos de la soberanía nacional.
El canciller afirmó que las democracias pueden salir fortalecidas de momentos de tensión cuando mantienen abiertos los canales de diálogo y protegen el orden constitucional.
El funcionario también resaltó el respaldo internacional y la asistencia humanitaria recibida durante las siete semanas de protestas en Bolivia, especialmente la colaboración de varios países de la región.
Entre los apoyos mencionados destacó el de Chile, nación con la que Bolivia mantiene suspendidas sus relaciones diplomáticas a nivel de embajadores desde 1978 debido al histórico reclamo marítimo boliviano.
Asimismo, agradeció la disposición del Gobierno de Panamá para promover, junto a Ecuador, Chile, Costa Rica, República Dominicana y Paraguay, una misión de cancilleres y ministros de Defensa destinada a acompañar la situación boliviana.
Las protestas comenzaron el pasado 6 de mayo, impulsadas por sectores campesinos de La Paz y la Central Obrera Boliviana (COB), a los que posteriormente se sumaron grupos afines al expresidente Evo Morales.
Los manifestantes exigían la renuncia del presidente Rodrigo Paz, quien llevaba siete meses en el Gobierno cuando inició la crisis.
Los bloqueos generaron escasez de alimentos, combustibles y oxígeno medicinal en varias ciudades, además de dejar al menos 16 personas fallecidas, 13 de ellas relacionadas con la falta de atención médica oportuna debido a las interrupciones en las vías.
El conflicto también provocó pérdidas económicas superiores a los 3.000 millones de dólares, según datos mencionados por las autoridades.
Tras siete semanas de enfrentamientos y luego de alcanzar acuerdos con sectores como la COB, el presidente Paz decretó el sábado un estado de excepción para levantar los bloqueos.
Posteriormente, la Policía y el Ejército fueron desplegados en diferentes carreteras para retirar los obstáculos acumulados y restablecer la circulación.




