Pekín.- El ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, instó el jueves a Washington a abordar con cautela la situación en Taiwán durante una conversación telefónica con el secretario de Estado de EE.UU., Marcos Rubio. La llamada se produjo en un contexto de crecientes tensiones entre Taipéi y Pekín.
«Un ligero movimiento en la cuestión de Taiwán podría afectar a toda la situación», afirmó Wang, empleando una frase china que sugiere que cualquier cambio, por pequeño que sea, puede tener un impacto significativo sobre el conjunto.
Durante la conversación telefónica del 30 de junio y cuyo contenido fue divulgado por la Cancillería china en la noche local del 1 de julio, Wang también destacó la importancia de construir una relación estratégica constructiva entre China y EE.UU., un objetivo que anhelan los pueblos de ambos países y que espera la comunidad internacional.
«Ambas partes deben eliminar las interferencias, superar los obstáculos y avanzar con firmeza en esta dirección correcta», apuntó Wang. El ministro enfatizó que China y EE.UU. «deben mantener siempre el espíritu de igualdad, respeto y beneficio mutuo» y convertir los consensos alcanzados entre sus respectivos presidentes en «políticas concretas y medidas efectivas».
«Construir una relación de estabilidad estratégica constructiva no es un mero eslogan, sino que exige pasar a la acción, avanzar en la misma dirección y perseverar en el tiempo. Para ello, ambas partes deben ampliar la lista de cooperación y desarrollar más asuntos de agenda positiva, al tiempo que reducen la lista de problemas y gestionan todo tipo de riesgos latentes», añadió Wang.
El comunicado chino no recoge las palabras de Rubio, aunque describe la conversación como «positiva y constructiva» y asegura que ambos acordaron «aplicar conjuntamente los importantes consensos alcanzados por los jefes de Estado, así como seguir manteniendo la comunicación de forma flexible».
La llamada se produjo un mes y medio después de la cumbre celebrada en Pekín entre los presidentes de EE.UU. y China, Donald Trump y Xí Jìnpíng, respectivamente, en la que ambos abordaron, entre otros asuntos, la cuestión de Taiwán, una isla gobernada de forma autónoma que China considera «parte inalienable» de su territorio.
Desde hace más de siete décadas, EE.UU. se encuentra en medio de las disputas entre ambas partes, ya que Washington es el principal proveedor de armas a Taipéi y, si bien no mantiene vínculos diplomáticos con la isla, podría defenderla en caso de un conflicto con Pekín.
Esa postura ha provocado permanentes roces entre EE.UU. y China, cuyo Gobierno ha definido a la «cuestión taiwanesa» como la «línea roja» en las relaciones entre las dos potencias.




