Pekín.- El Gobierno de China rechazó este martes las acusaciones formuladas por la Unión Europea (UE) que señalan que el Ejército chino habría entrenado a militares rusos para participar en la guerra en Ucrania. Pekín calificó dichas afirmaciones como “difamaciones” y aseguró que carecen de fundamento.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Lin Jian, afirmó durante una rueda de prensa que las declaraciones realizadas por la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Seguridad, Kaja Kallas, son “puramente calumnias” y no están respaldadas por pruebas.
Según Lin, la posición de China respecto al conflicto entre Rusia y Ucrania ha sido consistente y orientada a promover el diálogo y una solución política, por lo que rechazó cualquier insinuación de participación militar directa en la guerra.
Las declaraciones de Pekín surgieron después de que Kallas asegurara el lunes que la Unión Europea ha “verificado informes” que apuntan a que personal militar ruso habría recibido entrenamiento por parte del Ejército chino para combatir en territorio ucraniano.
Kallas también reiteró que China continúa siendo un actor clave en el apoyo indirecto a la maquinaria bélica rusa, motivo por el cual la Unión Europea decidió imponer nuevas sanciones a varias compañías del gigante asiático. Entre las empresas sancionadas figuran Shenzhen Minghuaxin y Xinxiang Richful Lubricant Additive Company, una de las mayores fabricantes y distribuidoras de aditivos lubricantes de China. Bruselas considera que ambas compañías han contribuido al complejo militar e industrial de Rusia.
El intercambio de acusaciones refleja el creciente deterioro de las relaciones entre China y la Unión Europea en medio de la guerra en Ucrania. Mientras Bruselas incrementa la presión sobre Pekín por su presunto respaldo a Moscú, el Gobierno chino insiste en que mantiene una postura neutral y rechaza cualquier vinculación con actividades militares relacionadas con el conflicto.
La controversia añade un nuevo foco de tensión a las complejas relaciones entre ambas potencias, en un contexto marcado por sanciones económicas, rivalidades estratégicas y la prolongación de la guerra en Europa del Este.




