BOGOTÁ.- Colombia celebrará este domingo unas elecciones cruciales para renovar a los integrantes del Senado y de la Cámara de Representantes, quienes ocuparán sus escaños durante el período 2026-2030. Estos comicios son considerados determinantes para la gobernabilidad del presidente que sucederá a Gustavo Petro a partir del 7 de agosto.
La votación legislativa antecede a las elecciones presidenciales del próximo 31 de mayo, en las que las encuestas sitúan como favoritos al senador izquierdista Iván Cepeda, del partido del actual mandatario, y al abogado ultraderechista Abelardo de la Espriella.
Sin embargo, el profesor Yann Basset, de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario, advierte que la reñida disputa por la jefatura de Estado dificulta prever si las elecciones del domingo «dirán de antemano si habrá un Congreso más o menos afín» al próximo presidente.
La contienda legislativa se concentra entre el oficialista Pacto Histórico, formación a la que pertenece el presidente Petro, y el opositor Centro Democrático, liderado por el expresidente Álvaro Uribe, quien busca retornar al Senado. Ambos partidos son percibidos como los principales aspirantes a obtener la mayor cantidad de escaños en ambas cámaras.
A pesar de ello, el experto aseguró a EFE que, en un punto intermedio, se encuentran «los partidos tradicionales» como el Liberal, el Conservador, La U, Cambio Radical y la Alianza Verde, «cuyo comportamiento es siempre muy difícil de anticipar y que no votan en bloque», junto con diversas coaliciones «entre muchas fuerzas».
«Vamos a tener un cierto nivel de fragmentación que no permite una lectura tan sencilla», añadió Basset.
Para el Senado, se elegirán 102 de los 103 escaños en juego este domingo; la curul número 103 será ocupada por el candidato que obtenga la segunda mayor votación en las elecciones presidenciales. Similarmente, en la Cámara de Representantes se elegirán 182 de las 183 curules, con la curul 183 reservada para el compañero de fórmula del segundo aspirante más votado a la Presidencia.
La relación entre el Gobierno del presidente Petro y el Congreso durante el período 2022-2026 ha sido particularmente desafiante. En 2022, tras la victoria de Petro, su administración forjó una coalición con segmentos de partidos tradicionales como el Liberal, el Conservador y La U; sin embargo, esta alianza se desintegró en cuestión de semanas a raíz de los ataques del mandatario a sus nuevos aliados.
La dinámica entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo se tornó más complicada de lo esperado, marcada por confrontaciones públicas en torno a la lentitud en el avance de las reformas sociales propuestas por el Gobierno en ambas cámaras.
«Con él (Petro) fueron muy difíciles las relaciones por su manera de ser. Él es un caudillito venido a más y entonces se cree salvador del mundo», afirmó a EFE el profesor Alejo Vargas, investigador de la Universidad Nacional.
No obstante, Vargas anticipa que la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo mejorará en el próximo cuatrienio, independientemente de quién resulte ganador en la Presidencia, ya que, en su opinión, el principal obstáculo durante los últimos cuatro años fue la actitud del presidente Petro. «Creo que las relaciones van a ser distintas», subrayó.
Un punto de particular interés es el futuro del Partido Comunes, surgido de la desmovilización de la guerrilla de las FARC. Este partido gozó de diez escaños (cinco en el Senado y cinco en la Cámara) en los dos últimos períodos (2018-2022 y 2022-2026), adjudicados directamente por el acuerdo de paz de 2016, sin necesidad de elección popular. Este beneficio concluye en el presente año.
Para conservar su personería jurídica y asegurar su representación legislativa, el partido debe obtener al menos un escaño en las urnas este domingo, un reto considerable debido a su limitado apoyo popular.
Ante este escenario, Comunes ha optado por aliarse con el movimiento izquierdista Fuerza Ciudadana para presentar una lista conjunta al Senado, donde su figura más prominente es la congresista Sandra Ramírez, viuda del fundador de las FARC, Pedro Antonio Marín (alias Tirofijo), como su figura más visible.
El profesor Basset señaló que Comunes tuvo la oportunidad de fusionarse con otras fuerzas dentro del Pacto Histórico. Sin embargo, esta opción era «muy difícil» para ellos, ya que parte de su «reivindicación» y «razón de ser» histórica se centraba en la denuncia de que «no les dejaban participar en política, que el sistema era excluyente».
Además, Basset argumentó que para Comunes, sumarse a otra fuerza «era en cierto modo traicionar el acuerdo de paz», y que en los ocho años en el Congreso, su desempeño fue «muy pobre», sin lograr convencer a la ciudadanía «como para volverse una fuerza política lo suficientemente grande y mantenerse sola».
Por su parte, el profesor Vargas analizó el destino de Comunes, afirmando que en un «escenario de fragmentación política, es muy difícil que un partido que además no era visto con buenos ojos tampoco en los campos de la izquierda» hubiese «podido consolidarse», lo que, a su juicio, representa «un mensaje pésimo para los procesos de paz».


