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Nueva York — Cien días de calor para salvar el año. Esa es la apuesta —y también la urgencia— de los comerciantes de Coney Island ante el inicio de la temporada de verano 2026.
Aunque el calendario aún no marca oficialmente la llegada del verano, el emblemático vecindario costero de Brooklyn ya depende de los próximos tres meses para sostener su economía, recuperar ventas y enfrentar una lenta recuperación posterior a la pandemia, agravada además por una inflación persistente que continúa afectando tanto a visitantes como a pequeños negocios.
Restaurantes, puestos de comida, operadores de atracciones y vendedores ambulantes coinciden en que la temporada alta representa prácticamente la totalidad de sus ingresos anuales. Para muchos comerciantes locales, un verano débil podría traducirse en cierres definitivos o en nuevos recortes de personal.
“Estos meses son nuestra supervivencia”, comentó uno de los dueños de negocios cercanos al paseo marítimo. “Si la gente no viene, no hay forma de recuperar el resto del año”.
La expectativa está puesta en las playas, los parques de diversiones y las actividades familiares que tradicionalmente atraen a millones de turistas y residentes a la costa sur de Brooklyn. Sin embargo, los comerciantes reconocen que el gasto promedio por visitante ha disminuido debido al aumento en el costo de vida y la incertidumbre económica.
En medio de ese panorama, negocios históricos y nuevos emprendedores buscan atraer clientes con promociones, eventos culturales y horarios extendidos durante toda la temporada.
Las autoridades locales también esperan que el flujo turístico impulse la economía de la zona y genere empleos temporales, especialmente entre jóvenes y trabajadores estacionales.
Con la llegada del calor y el arranque de las actividades veraniegas, en Coney Island cada fin de semana cuenta. Para cientos de pequeños comerciantes, los próximos cien días podrían definir el futuro económico de todo el año.


