Santo Domingo.- La Confederación Patronal de la República Dominicana (Copardom) ha instado a un debate riguroso y técnico sobre la propuesta de reducir la jornada laboral en el país. Laura Peña Izquierdo, presidenta de la entidad, subrayó la necesidad de abordar el tema con una visión integral, considerando su relación directa con la productividad, los costos laborales, la formalidad del empleo y la sostenibilidad empresarial, especialmente en el caso de las micro, pequeñas y medianas empresas.
Peña Izquierdo reconoció que la discusión sobre una eventual disminución de la jornada laboral responde a transformaciones globales en el ámbito del trabajo y a la legítima aspiración de mejorar la calidad de vida de los empleados. Sin embargo, enfatizó que este asunto no puede tratarse como una variable aislada y requiere un profundo conocimiento de la realidad económica y productiva nacional.
La presidenta de la organización empresarial advirtió que, en el contexto económico actual, una jornada laboral reducida, aunque podría ser viable en sectores muy específicos, resultaría altamente compleja para la mayoría de las actividades productivas. Explicó que esto se debe al impacto previsible sobre el gasto real en salarios y la carga laboral asociada, sin que necesariamente se produzca un aumento proporcional en los niveles de productividad.
Copardom recordó que la experiencia internacional demuestra que las reducciones de jornada solo generan resultados positivos cuando van acompañadas de mejoras sustanciales en la productividad, una reorganización eficiente del trabajo, la capacitación del talento humano y la incorporación de tecnología. De lo contrario, advirtió, pueden traducirse en mayores costos operativos, afectar el empleo formal y aumentar los riesgos de informalidad.
La confederación patronal reafirmó su compromiso con el bienestar laboral y la necesidad de evolucionar hacia modelos de trabajo más modernos y equilibrados. No obstante, reiteró que cualquier modificación a la jornada laboral debe implementarse de manera gradual y flexible, sustentada en estudios de impacto sectoriales que permitan establecer esquemas diferenciados según el tamaño de las empresas y la naturaleza de cada actividad económica.
Finalmente, Copardom manifestó su disposición a participar en un diálogo social responsable y basado en evidencia, junto al gobierno y las organizaciones sindicales. El objetivo es construir consensos que fortalezcan tanto el bienestar de los trabajadores como la competitividad del aparato productivo nacional, ya que, a su juicio, el verdadero desafío reside en trabajar mejor, con mayor productividad y valor agregado.


